Ella era hermosa, llena de vida, era feliz. Estaba enferma de cáncer. Se suicidó el sábado 1 de noviembre, Brittany Maynard, la mujer de 29 años estadounidense que desde hace meses estaba luchando contra una forma de cáncer cerebral ya en la fase final. Antes se realizó el anuncio a través de un video hace unas semanas. Un video emocionante, genuino, donde confesó el querer morir. A continuación, el arduo debate creado, no sólo en los Estados Unidos, sobre el tema de la Eutanasia. Finalmente, el último adiós.

¿Por qué Brittany Maynard se suicidó? Sufría de una forma grave de cáncer cerebral, incurable y degenerativo, descubierto en enero de 2014, ahora en una etapa demasiado avanzada para ser contrarrestada. Un cáncer que la hacía vivir en una cama de hospital, que la obligaba a incesantes tratamientos y análisis. Ella, así libre e independiente. "Adiós a todos mis queridos amigos y a mi familia que quiero mucho. Hoy es el día que he elegido para morir con dignidad, considerando la enfermedad en fase terminal, este terrible cáncer cerebral que me capturó...

pero me habría capturado mucho más", escribió en su página web en apoyo del video que tocó el mundo y que logró 10 millones de visitas en YouTube en pocos días.

Ella se mudó de Oregon a Portland, donde la eutanasia es legal para dar el último adiós a su familia. "Haré mis mejores deseos a mi marido y luego moriré".

Brittany no quiso hacer su vida y la de su familia, una agonía. Brittany no quiso morir en una cama de hospital incapaz de tomar decisiones. Brittany quiso sólo reservar a su familia la agonía de una muerte lenta, dolorosa e inevitable.

Se hizo prescribir los medicamentos letales de un médico en Portland, celebró el último cumpleaños de su marido y se dejó morir. "Adiós mundo. Dispensáis buena energía. Seáis generosos, pagáis de antemano con el fin de devolver a los demás el bien que recibís".

Muchos grupos religiosos de Estados Unidos han criticado duramente la decisión de Brittany. Pero por otro lado se oyen palabras como las de Barbara Lee Coombs, presidente de la organización que la apoyó: "Brittany está muerta, pero su amor por la vida y la naturaleza, su pasión y su espíritu siguen viviendo".

Una elección compartida de su familia y de sus amigos. ¿Una elección aún legítima? El debate que nacerá a partir de hoy lo decidirá.

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