Cargos electos de las cuatro fuerzas (y seis partidos) del frente soberanista (CiU, ERC, ICV-EUiA, CUP) al Parlament de Cataluña, los ayuntamientos, el Parlamento Europeo y las Cortes españolas han firmado un llamamiento en el que denunciarán que el Estado español vulnera constantemente el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro político libremente, impidiendo la celebración de un referéndum y de una consulta popular, ante la ONU, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa.

Es la respuesta a la suspensión de la alternativa a la consulta del 9 de noviembre que se espera que el martes se aprobada por el Tribunal Constitucional. Se presentará el día siguiente a dicha suspensión, y se unirían también a la denuncia la ANC y Òmnium Cultural, las dos entidades cívicas que más se han implicado en reivindicar que la consulta se pueda celebrar.

Este documento estará presente el próximo domingo en todos los locales donde está previsto que se instalen las urnas, tanto si se llega a celebrar la consulta como si no, y de esta manera lo podrán firmar todos los que participen ella, o al menos intentar que la consulta recoja sus votos, para que suscriban con su firma esta denuncia internacional.

Este documento que se presentará a los ciudadanos catalanes el 9N tendrá el encabezamiento similar a la que aparece en el inicio del preámbulo de la Primera Constitución de los Estados Unidos, cuando se independizaron de Inglaterra, a finales del siglo XVIII.

En este escrito de denuncia, se explicará lo que lleva sucediendo en Cataluña especialmente desde que se aprobara el Estatut en el año 2006 y que el PP presentara el recurso para que el tribunal Constitucional lo recortara en 2010, así como la suspensión legal de la declaración de soberanía por aparte del Parlamento catalán en enero de 2013, después de haberse constituido a raíz de las elecciones de noviembre de 2012.

A la futura denuncia internacional se une el manifiesto, en cuatro idiomas (catalán, castellano, inglés y francés), encabezado por Desmond Tutu, arzobispo de Sudáfrica, y Adolfo Pérez Esquivel, pacifista argentino, ambos galardonados con el Premio nobel de la Paz, y suscrito también por el sociólogo estadounidense Richard Sennett; la catedrática holandesa de la Universidad de Columbia, Saskia Sassen; el escritor portugués Antonio Lobo Antunes; el crítico literario y catedrático por la Universidad de Yale, Harold Bloom; el director de cine Ken Loach; el historiador hispanista y catedrático de la London School of Economics, Paul Preston; el activista irlandés Bill Shipsey, y el embajador de Estados Unidos, Ambler Moss.

En este manifiesto aseguran que "evitar que los catalanes voten parece contradecir los principios que inspiran las sociedades democráticas", e insisten en que la mejor manera de resolver los problemas internos legítimos "es emplear las herramientas de la democracia", y hacen un llamamiento a ambos gobiernos para que trabajen juntos y permitan que "los ciudadanos de Cataluña puedan votar sobre su futuro político", asegurando que es una gran mayoría de catalanes la que ha expresado su deseo reiteradamente, indicando los casos de Quebec y Escocia como precedentes a tomar en cuenta y como ejemplo a seguir.

Una cosa que ha hecho posible que las cuatro fuerzas políticas de Cataluña estén de acuerdo en firmar este escrito ha sido el que ni ERC ni la CUP hayan reclamado que se haga referencia a la independencia o la secesión, y servirá como acto central para recoger firmas y así poder convertirse en el llamado plan C del Govern catalán. Estas dos formaciones siguen considerando que se deberían poner las urnas junto con el documento que se presentará para la recogida de firmas que apoyen la denuncia contra el gobierno central, cuya idea partió de ICV-EUiA en la reunión del Palacio de Pedralbes el día en que se rompió la unidad política a favor de la convocatoria de la consulta.

Quim Arrufat, diputado de la CUP, aseguró en el acto central por la campaña del 9-N celebrada en Sant Pere de Ribes, que los votos y los que van a ir a votar serán los que le darán validez política al proceso participativo que se celebrará el 9 de noviembre, empezando así "la ruptura democrática que acabe de una vez por todas con este sin sentido de estado". Asegura que no se puede impugnar ni suspender cautelarmente la decisión de un pueblo que quiere ser libre, por muchas herramientas de estado que utilicen, ya que eso les hará ganar tiempo, pero al final "nosotros nos marchamos de aquí y llegaremos hasta el final". Arrufat ha dicho que las urnas deben salir a la calle, le da igual "aunque sea en una caja de zapatos", mientras se consiga tirar por tierra el marco legal impuesto por el gobierno, y esto haga que "alguien en Madrid" se atragante y caiga de la silla al ver que millones de personas "votamos SÍ-SÍ para cambiarlo todo".

Por su parte, Oriol Junqueras cree que unas elecciones son imprescindibles, sea lo que sea lo que suceda el próximo domingo. Unas elecciones constituyentes "que determinen una mayoría con un programa común: la independencia tan pronto como sea posible", y que si el estado no se niega a negociar, y esto pasa solamente por poner la independencia sobre la mesa, Cataluña estará "encantada de asumir" la parte de la deuda pública española "que le corresponda". Sin embargo, si se mantiene en sus trece de no querer negociar sobre este punto, será completamente inviable que los catalanes aceptaran esa deuda como propia, poniendo a España en una situación muy complicada, económicamente, al no poder hacer frente a toda la deuda contraída con Europa. Según Junqueras, no hace falta una lista conjunta para las elecciones que quiere que se celebren; basta con que haya un compromiso con igualdad de programa electoral para ejercer la independencia.

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