En el día de ayer el pueblo catalán, a pesar de todas lasamenazas del Gobierno central y lo simbólico del acto, se acercó a votar, más de 2 millones 200 mil personas salimos a las calles en busca de nuestra independencia. Aquellosque como yo lo vivimos en primera persona, contemplaron algo que no essencillo de describir: hombres y mujeres de todas las edades acudían en masadesde las primeras horas a los locales dispuestos para la votación con elrostro lleno de emoción; en su mirada la ilusión era patente, con sólo recordarlo ¡me vuelvo a emocionar!

Desde el gobierno central restan importancia a los hechos, pero no es para minimizarlos. Cataluña se unió gracias a una poderosa organización civil llamadaAsamblea Nacional Catalana que es la responsable de que esa esperanza y determinaciónenraizada en los catalanes se convierta en un clamor expresado en las urnas.

La A.N.C.cuenta con un poder de convocatoria y movilización sólo comparado con el de supropia organización. Desde su nacimiento no sólo crece la cantidad de personasque apoyan a la misma, sino que además no sólo ha despertado en un gran porcentaje de lapoblación el sentimiento de independencia, sino que han despertado concienciadentro del mismo pueblo.

Si bien la principal consigna parece ser el trato económicopor parte del reino español y su gobierno, lo cierto es que se reúnen variosfactores que provocan la necesidad de separarse de España a través de la creaciónde un Estado propio.

El aporte económico que realiza Cataluña supone el 20 porciento del que España percibe de las 17 comunidades autonómicas que componen elactual reino, y por tanto, es como mínimo curioso el trato recibido en estesentido, dado que en otras comunidades las cuales lejos de aportarsignificativamente, reciben del Estado o reino español un trato preferencial queno sólo irrita a Cataluña, sino a otras comunidades.

La molestia también pasa porrazones de identidad, culturales y tradicionales, que son las que alejan a Cataluña deEspaña.

En las tristes épocas de dictadura, la lengua catalana fueperseguida y por supuesto, su cultura atacada de la misma forma, incluso hoy endía la lengua sigue siendo objeto de enfrentamientos en materia de educación, aunque en infraestructuras también existe una especie de vacío porparte del Estado español. 

El tema es que este pasado domingo la gente concurrió a lasurnas no porque nadie la coaccionara ni la obligara, ni mucho menos ha ido por miedo, pues ha sido precisamente todo lo contrario, ya que desde el Estadoespañol la campaña mediática y empresarial es que si se separa de España,Cataluña se arruinaría.

Algo dudoso es que este año los empresarios españoles, y nopor esta situación en particular, se han marchado de España invirtiendo en elexterior, empujados más que nada por las nefastas reformas llevadas a cabo porel gobierno, en cambio, y fuera de todo pronóstico, Cataluña crece económicamentehablando de este año.

El pueblo no dudó entonces en pronunciarse afavor de separarse de España y este domingo ha quedado demostrado; de hechosemanas antes del 9N ya se rumoraba que el presidente español, una vez pasadala consulta, se sentaría a negociar una reforma constitucional para mejorar eltrato hacia los catalanes....¡ojalá!

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