La malaria, que según el italiano de la edad media significaba "mal aire", también conocida como paludismo, es una enfermedad que la producen unos parásitos del género Plasmodium y que probablemente fue transmitida, según algunas investigaciones científicas, a través de los gorilas occidentales. En todo el mundo mueren, al año, entre 700.000 y 2,7 millones de personas a causa de la malaria, lo que representa una muerte cada 15 segundos, siendo mayoritarias entre la población infantil, con más de tres cuartas partes de las víctimas.

Aparte de los fallecimientos, es la causante de entre 500 y 900 millones anuales de casos de fiebre aguda entre los niños de menos de cinco años de la zona subsahariana. Cada año hay 396 millones de casos de malaria o paludismo. En España, el último caso autóctono registrado fue en mayo de 1961, siendo declarada libre de malaria en 1964, recibiendo el certificado oficial de erradicación. Y ahora hay un enfermo con malaria ingresado en Ibiza.

El enfermo infectado con esta enfermedad es el empresario Javier Merino, marido de Mar Flores, que por su trabajo suele viajar bastante a menudo por zonas de África donde esta enfermedad es algo común. Cada año se registran nuevos casos procedentes, principalmente, de inmigrantes y turistas. El aumento del número de viajeros a estos países africanos donde la malaria está presente, y la masiva afluencia de inmigrantes de países donde el paludismo es endémico, aumentan los casos de malaria importada.

En 1967 hubieron 21 casos, en 1995, 263 y en 2004 se registraron otros 351 casos más. En esas regiones en las que la malaria es altamente endémica, las personas se infectan con tanta frecuencia que desarrollan la inmunidad adquirida, lo que significa que son portadores, asintomáticos en mayor o menor grado, del parásito, lo que aumenta el peligro de contagio por, por ejemplo, transfusiones sanguíneas de donantes que hayan contraído la enfermedad sin haber tenido síntomas de ello.

En 1997 se intentó conseguir una vacuna sintética que atajara la malaria, pero los resultados fueron desiguales, consiguiendo en los experimentos más positivos una eficacia del 28% en Sudamérica. En 2010, la OMS (Organización Mundial de la Salud) la catalogó como "inactiva".

El empresario Javier Merino fue ingresado en el hospital Can Misses de Ibiza el pasado sábado, aquejado por fiebre muy alta, y ha tenido un importante descenso del nivel de plaquetas en sangre, aunque fuentes hospitalarias han declarado que está todo en orden y que su evolución es lenta pero favorable, algo habitual en este tipo de pacientes.

Merino ha sido contagiado con la malaria de tipo cuatro, plasmodium ovale, y no con la plasmodium falciparum, que se infecta por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles, que es mucho más peligrosa y con unas tasas de mortalidad altísimas. De momento, su regreso a Madrid se ha pospuesto por este motivo, ya que los médicos no recomiendan que se efectúen ese tipo de traslados y que debe estar, al menos, otras veinticuatro horas en observación.

Lo síntomas que esta enfermedad provoca son fiebre alta, sudoración, escalofríos, náuseas, vómitos o dolor de cabeza entre otros varios. Unos síntomas bastante parecidos a los que provoca el tan desgraciadamente famoso, estos días en España, ébola. Los médicos han realizado el protocolo oficial que se activa en este tipo de circunstancias cuando se trata de detectar posibles enfermedades infecciosas, igual que en los casos que se encontraron en Madrid de ébola. Esperemos que no hayan más casos y los protocolos sean, esta vez sí, los apropiados, para no tener que volver a pasar por lo que se ha visto estos últimos días.

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