Cuando era más joven, creía que cuando uno hablaba de estrategia se refería al ámbito militar.

Es más... ¿Qué es una estrategia? Hay dos definiciones para esta palabra. La primera, como bien he dicho antes, es la que yo conocía: Arte de proyectar y dirigir las operaciones militares, especialmente las de guerra. La segunda definición es la siguiente: Serie de acciones muy meditadas, encaminadas hacia un fin determinado.

Cuando en el gobierno ha estado el Partido Popular al frente, las estrategias en determinados momentos de la legislatura, han sido de lo más inverosímiles.

En el año 2004, en la recta de final de campaña de elecciones, el 11M fue el día más traumático para la historia de España. Ciento noventa personas perecieron en una serie de atentados en 4 trenes de la red de Cercanías de Madrid.

Desde el primer momento de tal funesto día, el gobierno presidido por José María Aznar, dirigió su estrategia en culpar a la banda terrorista ETA.

Pese a que la investigación policial y judicial determino que los atentados fueron perpetrados por una célula de terroristas yihadistas, diez años después aún hay personas del gobierno de entonces que siguen sosteniendo lo que dijeron en primera instancia.

¿Por qué se suceden estrategias tan incoherentes y se mantienen años más tarde sin dar su brazo a torcer reconociendo que se equivocaron? En este caso, el modus operandi llevado a cabo por los terroristas, no era el que había usado nunca la banda terrorista ETA.

Unos meses antes del atentado, España se metió en una guerra que no iba con ella. Se buscaron unas armas de destrucción masiva que nunca existieron en Irak. Se derrocó un régimen autoritario de Sadam Hussein. Pero a parte de eso, muchos perecieron en una guerra que no sólo fue negada por España entera con un No a la guerra rotundo que se hizo eco desde la calle hasta el ámbito del cine y la cultura.

¡Nadie nos escuchó desde el gobierno! Nadie nos hizo caso.

Después del 11S ocurrido en las Torres Gemelas de New York, llegó nuestro 11M con cerca de doscientas vidas inocentes que se quedaron paradas ese día de camino al trabajo, a los estudios, al futuro.

En 2014, con Mariano Rajoy al frente cinco días después de la mala gestión en el protocolo contra el ébola en España que ha contagiado a una auxiliar de enfermería, Teresa Romero de cuarenta y cuatro años de edad, otro presidente llega tarde y mal a un escenario que dejará, como mínimo, dos muertes a su paso que no deberían haber existido.

El gobierno sigue sin reconocer su culpa (algo que ya es habitual por sus antedecentes políticos). Y una vez más, como siempre, le echan la culpa a una persona en concreto, a la enferma.

Siempre que pasa algo en nuestro país de gran envergadura (la actual Crisis económica, la crisis de marea negra causada por el Prestige, el 11M,…) la culpa siempre es de otro y no de los dirigentes que sólo utilizan sus cargos políticos para enriquecerse durante su mandato a costa del dinero de los contribuyentes y sobres de dinero negro.

Una nueva estrategia con el fin de lavar la cara del Gobierno de Rajoy intenta salir al paso entre gritos merecidos de un pueblo cansado de excusas que arremete contra la mala gestión de Ana Mato, de Javier Rodríguez y por supuesto de Soraya Sáenz de Santamaría hasta del propio Mariano Rajoy. Sin embargo esta vez no les va a salir como ellos quieren. Una mujer está infectada por su culpa. Han condenado a una vida a morir. ¿Cuántos más deben perecer para dejar constancia de que las cosas no están saliendo bien en este gobierno de trajes gratis, colonias de marca, fiestas privadas, tarjetas opacas, sobres en B y demás?

¡Vasta ya señores! Borrón y cuenta nueva desde ya. Esto no se puede soportar más.

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