Dos países que afrontan de diferente manera el virus mortal del ébola y a sus afectados. En prensa, radio, televisión, redes sociales, se hacen eco del diferente modo de proceder (protocolo de actuación que lo llaman)y de tratar a sus pacientes del país americano y el nuestro. Lo más notable es la respuesta que el alcalde de Dallas ha dado ante el perro de la paciente infectada de ébola. Mientras que a Teresa Romero, auxiliar de enfermería que se presentó voluntaria para atender a un infectado de ébola, le arrebatan sin su consentimiento y contra su voluntad a su perro de su lado y de su vida, asesinándolo, con un "por si acaso" (ya sabemos el refrán popular: "a perro muerto, se acabó la rabia"), a esta paciente americana, profesional también de la sanidad cuya identidad la mantienen en el más absoluto y sepulcral silencio por el derecho a su intimidad, no solo han actuado con celeridad, rapidez, profesionalidad y con sentido común, sino que han tenido en cuenta el afecto, el cariño y la vida de su ser querido: su can, su perro que no solo no va a ser sacrificado sino que está siendo cuidado con cariño y por personal cualificado.

Pero, señores míos, ¿en qué país vivimos aún? La sentencia a muerte que emitió por orden judicial el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, dista mucho de respetar los derechos fundamentales de la paciente y del animal. ¿Tan difícil hubiera sido aislar a Excálibur, diagnosticar algún síntoma y tratarlo dignamente? Pues ¡no!, : sentencia a muerte. Este acto, lamentablemente habla del estilo, el tesón y el modo de ser de esos señores que dicen que nos representan o algo similar.

Si no son capaces de salvaguardar la vida de un ser tan querido por Teresa (ya no digo por la propia dignidad que posee el propio can) es imposible pedirles que actúen por el bien común de nadie, porque muestran una vez más hasta qué punto la incompetencia y la inmoralidad está reinando en el seno de este conjunto de taifas en los que se han convertido por derecho propio.

Y es que hay miradas y miradas: las hay llenas de la más tenebrosa de las miopías, alentando constantemente a la muerte como la única vía de salvación; y otras llenas de respeto, encontrando en toda acción, vida abundante.

Aquí, con las palabras del alcalde de Dallas y el respaldo incondicional del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, nos han dado una "paliza olímpica" en respeto, responsabilidad y cuidado de sus conciudadanos y sus seres queridos. Los nuestros insinuaron que era una mentirosa, los americanos la han declarado "persona heroica". ¿Queda algo más que decir? ¡Que aproveche!

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