La organización ecologista Greenpeace ha denunciado al Gobierno español ante las autoridades comunitarias por incumplir la legislación acerca de los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC). Estos espacios son ecosistemas protegidos para salvaguardar la biodiversidad y la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestre. Con posterioridad a su declaración como LIC, pasan a convertirse en Zonas Especiales de Conservación y se integran en la Red Natura 2000, el primer intento de crear una red ecológica con dimensión europea.

Greenpeace denuncia que el gobierno español ha ralentizado, por medio de maniobras arteras, la declaración como LIC del llamado Espacio marino del Oriente y Sur de Lanzarote - Fuerteventura hasta conceder la autorización a la empresa Repsol para efectuar prospecciones petrolíferas en la zona.

El motivo principal de ese retraso intencionado era poder adoptar una declaración de impacto ambiental favorable a la petrolera, como así ha sido. Para mayor oprobio ha sido el propio Ministerio de Medio Ambiente, el que debería velar por la protección ambiental, el encargado de reducir intencionadamente los límites del futuro LIC para dejar fuera el lugar donde se autorizaron los pozos.

Al margen de los turbios manejos del gobierno y la multinacional, la justificación económica de las prospecciones ha estado plagada de mentiras de una insultante zafiedad. Así, por ejemplo, Repsol "estima" que las posibles reservas que podrían encontrarse en Canarias ascenderían a 2.200 millones de barriles, o lo que es lo mismo, el cuádruple de los que gestiona actualmente en todo el planeta.

Otra exageración mayúscula es la referida a los puestos de trabajo que petrolera y gobierno afirman que podrían crearse y que cifran en 52.000. O lo que es lo mismo, más de doble de la cantidad de trabajadores que Repsol tiene en los 30 países donde tiene presencia.

El historial contaminante de Repsol tampoco es muy tranquilizador para la población canaria, mayoritariamente contraria al proyecto.

Así, según datos ofrecidos por la propia empresa, en los últimos cuatro años ha tenido nada menos que 6.900 derrames en el medio natural. De ellos, dos extremadamente graves en Alaska y la costa de Perú.

La posibilidad, cada vez más real, de que se instalen plataformas de extracción de petróleo cerca de las Canarias ha movilizado a la gran mayoría de la sociedad de las islas que ve un peligro cierto para sus modos tradicionales de vida: la pesca y el turismo.

Además, la zona alberga a más de un tercio de los tipos de cetáceos que existen en el planeta, entre ellos la tortuga boba, en grave peligro de extinción. Por si fuera poco, es uno de los cinco únicos lugares del mundo donde las aguas de los océanos se cargan de oxígeno y nutrientes.

En los últimos días Greenpeace y otras organizaciones han realizado acciones de denuncia, insistiendo en la necesidad de apostar por un modelo energético basado en las energías renovables. Este modelo, a juicio de la organización ecologista, podría crear en 15 años más de 3 millones de empleos, reducir las emisiones un 75% y abaratar la factura de los hogares en un 34% de media.

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