En la madrugada del sábado al domingo, a las 3.00 horas, se ha retrasar el reloj para que fueran de nuevo las 2.00 horas, y permitir así que así amanezca antes. La España peninsular tiene actualmente una hora por encima de la que realmente le correspondería por su situación geográfica en el meridiano de Greenwich, llegando a ser ese desfase de dos horas en el caso de parte de la Comunidad de Galicia. Por su parte, Canarias posee una hora oficial menos de la que debería tener. El Instituto Internacional de Ciencias Políticas opina que el cambio horario brinda una oportunidad para "modificar nuestros hábitos y adaptarnos a los horarios europeos".

Según este organismo, servirá para impulsar la economía y facilitar la conciliación laboral y familiar, mejorando la calidad de vida.

Según la opinión del IICP, el actual huso horario provoca que tanto el amanecer como el atardecer se retrase respecto al resto de países europeos, provocando que "el horario laboral español se prolongue más que en los demás países de nuestro entorno, provocando problemas para conciliar la vida profesional, personal y familiar". Creen que, si se cambiara el horario equiparándolo al del resto de Europa, aumentarían las exportaciones españolas a los mercados europeos ya que, al coordinar los horarios de las jornadas laborales con los demás países europeos, mejorarían las relaciones comerciales y el contacto entre países.

Además, el turismo, que en España genera el 10% del PIB y el 12% del empleo, "agradecerían dicha modificación, sintiéndose menos sorprendidos de nuestro desordenado estilo de vida".

Según Pere Planesas, del Observatorio Astronómico Nacional, la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena firmó el 26 de julio de 1900 un Real Decreto que establecía que los servicios de ferrocarriles, líneas de vapores de la Península e islas Baleares, correos, teléfonos, telégrafos y los servicios de ministerios, tribunales y oficinas públicas empezarían a regularse según el tiempo solar medio del meridiano de Greenwich a partir del 1 de enero de 1901.

Se eliminaban las horas locales y regionales todavía en vigor. El cambio horario que hemos realizado esta madrugada se aplica desde 1974, pero en España entró en vigor el 15 de abril de 1918. Este primer cambio, en 1918 y 1919, estuvo motivado por la escasez de carbón generada por la primera guerra mundial. Entre 1924 y 1929, excepto en 1925, se volvió a adoptar un horario de verano. Durante la Guerra Civil también se cambiaba la hora al llegar el bueno tiempo, adelantándose los relojes en distintos días según en la zona que se estuviera: nacional o republicana.

Y ésta fue la hora legal hasta que, el 5 de marzo de 1940, salió publicada una nueva orden según la cual España adelantaba sus relojes una hora para adecuarlos a otros países europeos (Francia lo hizo el 25 de febrero). No hay forma de corroborarlo, pero dicen que fue el dictador Francisco Franco quien adoptó esta medida, porque quiso que toda España (excepto las Islas Canarias), tuviera la misma hora que sus aliados, Alemania e Italia. Y, en realidad, tiene un huso distinto al que le correspondería y por eso aquí anochece más tarde que en esos dos países.

En octubre de 1973, varios países productores iniciaron un embargo de petróleo, lo que originó una crisis energética. A partir del 5 de abril de 1974 (Francia lo aprobó en 1976 y Portugal en 1977), muchos países europeos acordaron cambiar la hora durante el invierno para ganar tiempo de luz a primera hora de la mañana, cuando las fábricas y oficinas estaban a pleno funcionamiento. Al aumentar la iluminación natural, se conseguías un ahorro en el consumo de energía. Durante los primeros años los cambios horarios se hacían a las 23:00 horas.

La modificación que retrasaba el cambio a la madrugada (entre las 2:00 y las 3:00 horas) se llevó a cabo en 1978, a petición de una amplia representación de empresas de teatro y salas de cine, ya que les afectaba bastante el cambio a esas horas en las que estaban en plena función. El Parlamento Europeo acordó aplicar indefinidamente en 2001 estos cambios de horario en los países de la UE, dando de esta manera una solución lo suficientemente estable a una cuestión bastante enrevesada hasta ese momento.

Hay estudios que afirman que esta medida no afecta solamente al sueño, sino que también puede aumentar los accidentes de ámbito laboral, subir los de tráfico, registrarse más casos de suicidio, aumentar la cantidad de infartos de corazón, que los niños acusen un bajo rendimiento en las escuelas durante unos días, etc… En definitiva, que el cambio horario puede provocar trastornos de sueño y adaptación al nuevo horario. "Quizá afecte un poco más a los niños, pero en los adultos la adaptación, si no es automática, sí que se produce sin mayores problemas", apunta Daniel Arauzo, médico de familia, quien añade que, además, en este cambio de hora del otoño la situación es aún "menos conflictiva".

La Asociación de Diabéticos de Valladolid recuerda que las personas que presentan esta enfermedad suelen adaptar su horario de comida y pinchazos ganándole minutos durante la semana previa y la posterior. "Pero en términos generales no conlleva problemas. No es lo mismo que viajar, por ejemplo, a América, donde hay varias horas de diferencia". "La luz influye en la serotonina, que activa nuestra sensación de bienestar, felicidad, relajación. Y ahora, cuando nos acercamos al invierno, tenemos menos horas de sol", apunta la psicóloga Nieves López. Y son precisamente los niños quienes más notan la disminución de luz con el avance el otoño.

Pero a cambio no estará tan oscuro al entrar al colegio.

Este fin de semana al que le haya tocado trabajar, como es mi caso, en el turno de noche, habrá tenido que hacer una hora más, posiblemente sin remunerar. Y si el cambio le ha pillado a alguien en pleno viaje de tren, habrá podido comprobar cómo la máquina se ha quedado parada, en la estación más cercana, durante una hora para adaptarse a los nuevos horarios, como ya informó Renfe.

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