Anoche falleció en su domicilio de Madrid el banquero Emilio Botín. Un infarto terminó con la vida del presidente del que fuera carismático presidente del Banco de Santander. Tenía 79 años. Y ya hoy se reúne el consejo de administración para buscarle sustituto; la banca es así.

Emilio Botin se licenció en Derecho en Deusto, y entró a trabajar en la banca de su familia a los 24 años. Fue un hombre trabajador y ambicioso, a la par de con un gran olfato para los negocios.

Creador de un estilo de banca mucho más agresiva en la captación de clientes, también fue pródigo en sus apoyos económicos a los grandes partidos de gobierno y oposición, con los grandes grupos mediáticos, o con otros poderosos que le pudieran favorecer.

Recordemos la no ejecución de créditos al Grupo Prisa, mientras desahuciaba humildes familias, las generosas donaciones económicas a Baltasar Garzón, casualmente el juez que dio carpetazo a un feo asusto que afectaba al Santander y que iba a llevar a la cárcel a su vicepresidente. También como usaba su gran influencia mediática, para jalear a quien legislaba según su gusto.

Indudablemente como banquero fue el número uno, pues a ese puesto encumbró el suyo, no sol de España, sino de toda la zona euro con 82.000 millones de los mismos, se dice pronto, conseguidos a través de la innovación en sus productos, la expansión por el mundo, la inversiones "con gran intuición" y- en eso igual que todos los demás banqueros- con unas legislaciones que les favorecen desde hace treinta años.

Últimamente alababa mucho las medidas de ajuste de Mariano Rajoy, a pesar de que no solo no ha bajado el gasto público ni el endeudamiento del estado, sino que ha aumentado; pero sí se han llevado a cabo grandes subidas de impuestos, retraso en la edad de jubilación, reducción de poder adquisitivo de las pensiones, entre otras medidas que los grandes empresarios y financieros ven muy bien.

Será enterrado en su Santander natal a la que favoreció.

Los montañeses pueden estarle agradecidos. Era nieto de Marcelino Saez de Sautola, descubridor de las pinturas de las cuevas de Altamira, que a su vez encontrara un empleado de su finca, Modesto Cubillas.

Emilio Botín, descanse en paz.

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