En época de Crisis las malas prácticas se multiplican y otras quedan en evidencia, el fraude laboral no es nuevo en el mundo pero cuando las arcas del gobierno de cualquier país notan la pérdida de entradas pues saltan las alarmas.

De la economía sumergida, del empleo en negro para ser más coloquiales vengo hablando hace tiempo ya y en ocasiones hasta se me ha cuestionado por ello.

Y no es para menos, la economía sumergida en la zona euro ha trepado a cifras siderales, tanto que el fenómeno es preocupante al punto que el Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha decidido poner freno al mismo.

Pero vamos a ponerle cifras al tema para ponernos más serios pues la cifra que se maneja en la economía sumergida en la zona euro es de 2 billones de euros y esa cifra equivale al PIB de Francia, podría afirmar que el tamaño del fraude es para que pongan freno y lo pongan ya.

Según se puede saber a través de los últimos informes la causa de que el fraude se dispare de esta forma se debe en parte a la crisis que traviesan casi todos los países de la zona pues se agudiza la escasez de empleo y se sufre una fuerte reducción salarial mientras que en España y Eslovenia las subidas de impuestos y las contribuciones a Seguridad Social han provocado que el trabajo en negro se manifiesten con inusitada virulencia y bajo la total indiferencia de los gobiernos que no parecen comprender que buena parte de su PIB se fuga a través del fraude laboral, los empresarios lo saben y se aprovechan de ello.

En otro de mis escritos ya lo decía: http://es.blastingnews.com/noticias/2014/08/espana-11-561-538-horas-ilegales-cada-semana y por lo visto estaba más que en lo cierto, decenas de miles de empleos que se pierden sólo con esta práctica, a la que hay que sumarle el empleo en negro, por tanto el fraude sólo es España es brutal.

El empleo en negro se puede notar en varias actividades, la más común es el limpieza del hogar, luego rehabilitaciones en viviendas (albañilería y pintura por ejemplo) los cuidados de niños o ancianos, las reparaciones de automóviles, etc.

El trabajo no declarado tiene repercusiones más que nada a largo plazo y sobre todo en los mismos trabajadores pues al no cotizar durante un período determinado de tiempo su contribución de cotización para la jubilación se verá menguado y finalmente percibirá una suma ínfima.

A nivel de Seguridad Social pasará lo mismo pues si no percibe ingresos habrá que recortar salidas y luego nos asustamos y ponemos el grito en el cielo si hablan de alargar la vida laboral, claro que somos los causantes pero no lo admitimos, trabajamos en negro por percibir más dinero pero sin medir consecuencias.

En la Unión Europea están tomando cartas en el asunto, creando un marco común para combatir el fraude creado desde la economía sumergida, según el CESE los gobiernos europeos no es que hagan mucho por combatir este tipo de fraude por más que este combate sea fundamental para garantizar la reactivación laboral, la competitividad económica y social de toda la Unión.

Se propone atacar toda "actividad retribuida que sea legal en cuanto a su naturaleza pero que no sea declarada a las autoridades públicas", pero también aquellas situaciones en las cuales "el trabajador es declarado formalmente como autónomo sobre la base de un contrato de servicio, pero de hecho el trabajo que realiza constituye, de conformidad con la legislación y la práctica nacionales, una actividad por cuenta ajena" O sea del trabajo autónomo ficticio.

Si se aplica la reglamentación la misma se puede aplicar a sectores y grupos de personas muy diversos, desde inmigrantes irregulares a personas que trabajan estando en paro, colaboradores familiares, falsos trabajadores autónomos o incluso trabajadores de terceros países que trabajan en régimen de subcontratación.

El CESE pondrá una serie de medidas a nivel europeo, incentivos fiscales, la creación de una plataforma europea donde los estados puedan intercambiar información para cooperar a la hora de perseguir los defraudadores.

Incluso se planificarán campañas de sensibilización de cara a la opinión pública, para que conozcan el alcance del daño que provoca la economía sumergida a mediano y largo plazo, por no decir del inmediato.

El trabajo en negro es inseguridad, precariedad y por ello desde el CESE pondrán todo su empeño en poner en práctica medidas disuasorias que disminuyan al máximo el fraude laboral. Las medidas se pondrán en práctica en la primavera del 2015 sobre todo por la situación que atraviesa Europa y el peligro al que se exponen los países miembros al enfrentarse a una continua y sangrante pérdida de ingresos en Seguridad Social que atacan y perjudican directamente al trabajador y a su futura jubilación.

Y es eso, el fraude laboral puede solucionar puntualmente la situación del trabajador pero en momentos de crisis y con 5 millones de parados España se enfrenta a nada menos que a la pérdida de ingresos de 200.000 millones de euros, el 10 por ciento del fraude que se comete en los países miembros, algo para reflexionar, para tomarlo muy en serio.

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