Nueva York se convertirá esta semana en la capital mundial por la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias, cuando jefes de Estado y de Gobierno de más de 100 países se reúnan en una Cumbre organizada por las Naciones Unidas para discutir la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global.

A pesar de que dicha cumbre que comienza este martes 23 en la ciudad norteamericana no forma parte de los procesos negociadores entre los distintos países que forman parte del entramado de ONU, se espera que sirva de motor de arranque de un año de intensa actividad política referente al clima.

Los ojos de científicos, políticos, empresarios y población en general se dirigirán a los debates que se deben suscitar en búsqueda de indicios sobre las intenciones reales de los implicados en la reducción de dichas emisiones, y en la creación de políticas a corto, mediano y largo plazo para la protección del clima.

Meses antes, en su llamado a esta reunión de alto nivel, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, invitó a líderes mundiales, al sector privado y la sociedad civil a unirse en la lucha contra un fenómeno que indiscutiblemente nos afecta a todos los que vivimos en este pequeño planeta.

Ban Ki-Moon retó a los participantes a traer propuestas atrevidas, innovadoras, a gran escala, y llevase a la comunidad mundial a firmar acuerdos legales ambiciosos que tuviesen un efecto duradero y efectivo en esta lucha.

Uno de las medidas previas a esta cita tomadas por el secretario general fue el nombramiento el pasado mes de julio de la ex mandataria irlandesa, y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, como enviada especial para interactuar con los líderes globales previo a la Cumbre para obtener compromisos políticos que devengan un acuerdo legal en la reunión a celebrarse en París en 2015.

Pero, mientras las noticias se suceden unas a otras sobre los efectos negativos de la actuación del hombre sobre el clima: disminución del casquete polar en el Norte, récords mundiales de temperatura tanto en tierra como en los océanos, tifones de fuerza nunca vista en Asia, inundaciones en las Américas, y otros tantos ejemplos, las grandes trasnacionales se abocan a engañar al mundo.

Desde el financiamiento a centros de investigaciones de gran prestigio para que cuestionen abiertamente los resultados que prueban que el hombre sí influye negativamente en el clima, hasta el uso de los medios masivos de comunicación en campañas desacreditadoras, incluyendo escritores de renombre que se prestan para ellos, todo apunta a que una vez más, el poder corporativo impondrá sus condiciones.

En un mundo globalizado, donde la búsqueda de ganancias desmedidas prima en el accionar de la humanidad por encima de cualquier consideración moral, científica o social, las grandes empresas presionan a los gobiernos y secuestran abiertamente la posibilidad de estos de negociar y lograr un acuerdo que pare, de una vez y por todas, un proceso que ya parece irreversible y que conducirá inexorablemente a la extinción de la especie humana.

Por si acaso, en un gesto sin precedente, el mismísimo Secretario General se unirá a una marcha social en la urbe americana previo a la magna cita: ¨me uno a aquellos marchando por acción por el clima¨ dijo en una conferencia de prensa, ¨estamos con aquellos que están en el lado correcto de este asunto importantísimo para nuestro destino común¨.

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