¿Por qué somos infieles? La mayoría de personas que cometen una infidelidad es porque no encuentran en su cama lo que hay en la de otros. Aunque suene a sucio, es así, somos infieles porque nuestras parejas no satisfacen sexualmente tal y como esperamos. No obstante, en muchas ocasiones también se buscan cuestiones emocionales e intelectuales que no hallamos en casa.

Las infidelidades no son casuales, se producen por alguna razón. Los expertos en sexología coinciden en que los cuernos se producen para satisfacer las carencias de la pareja.

Todo empieza cuando dejamos de estar enamorados y pasamos a la fase de la rutina. Dejamos de ver a la persona idealizada que teníamos a nuestro lado y, nos enfrentamos a la pareja real. A partir de ese momento, encontramos en otra persona, aquella que nos valora y nos hace sentir bien. La falta de detalles da por hecho que el amor se terminó.

Todas esas razones llevan a que el sexo sea defectuoso, y ya se sabe que el sexo es clave en las relaciones matrimoniales. Cuando el sexo se vuelve escaso o nulo es el momento ideal para que busquemos en otra persona lo que no tenemos en nuestra cama.

Queremos innovar y experimentar cosas nuevas. La mayoría de fantasías sexuales se llevan a cabo con el o la amante, y, éste es una persona opuesta a nuestra pareja. Finalmente, el agobio que podamos tener en casa porque la pareja es asfixiante, es una causa más para que cometamos una infidelidad.

¿Perdonar o no perdonar una infidelidad?

Las infidelidades siempre duelen cuando uno las descubre o su pareja se la confiesa.

Ante esta situación, la cuestión es: ¿tenemos que perdonar o no? En un primer momento, el enfado y el dolor que sentimos hacen que no queramos volver a saber nada de aquella persona. Crece rápidamente un odio hacia ella.

Pasado un tiempo, dejamos el odio de lado y empezamos a reflexionar. Para saber si tenemos que perdonar o no, tenemos que analizar la situación. Habrá que ver si ha habido algo más que sexo, es decir, si los sentimientos han aflorado.

No obstante, en cada caso es diferente y cada persona actuará de una forma u otra. Los psicólogos dicen que se puede perdonar, pero nunca se olvida lo ocurrido. Lo que se hace es quitar descarga negativa a la experiencia y se aprende a convivir con ello. Para llevar mejor la situación, es mejor aclarar lo que pasó. Clarificar los hechos, asumir las responsabilidades que suelen ser de ambas partes y, revisar el tema sexual. Si se decide perdonar, no vale utilizar el tema como arma de castigo el resto de vida.

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