De nuevo una vez más la realidad supera gratamente la ficción pero para bien. ¿Han visto la película Imagining Argentina? La película transcurre en 1976, en Argentina. Iniciado el periodo dictatorial llamado Proceso de Reorganización Nacional que dura desde ese año hasta 1983. En ella se cuenta la vida de Carlos Rueda, interpretado por el actor español Antonio Banderas, director de teatro en Buenos Aires.

Su mujer Cecilia, es periodista. Es una mujer valiente, que no le asusta el nuevo "régimen".

Un día es detenida y se la da por desaparecida tras la publicación de un artículo sobre las desapariciones ocurridas en la denominada noche de los lápices. Carlos utilizará su imaginación (como en una especie de efecto premonitorio) con el fin de poder encontrar a su esposa con la ayuda de su hija y amigos. Pero el "don" que tiene el señor Rueda llega a conocimiento de otras familias que también han tenido que soportar la desaparición de algunos de sus seres queridos. Es en ese instante, que el jardín trasero de los Rueda se convierte en un lugar de reunión para poder localizar a sus seres querido o saber por lo menos que están con vida.

Todo es posible con el poder de la mente. Todo, excepto evitar la tortura o la muerte.

Hoy, Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, ha hallado a su nieto, tras 36 largos años de búsqueda. El niño fue uno de los secuestrado durante la dictadura militar argentina denominado Proceso de Reorganización Nacional después de ser destituido al gobierno de la presidenta María Estela Martínez de Perón (más conocida como Isabelita Perón). La comité militar, tras el golpe de estado del 24 de de marzo del 1976, dominó con su poder durante la etapa conocida como el Proceso.

"El Proceso" fue, gracias a la represión del Estado contra todos los opositores o aquellos que mostraban valor y coraje, una violación constante de todos los derechos humanos. Las desapariciones, las muertes, el robo de bebes, los crímenes, las torturas, fueron la parte más sangrienta y oscura de la historia de argentina.

Sin embargo hubo un par de movimientos conocidos (también representando en la película de Banderas) como Las Madres De Mayo y Las Abuelas De Mayo (se denominaban así porque eran formados por madres y abuelas que se congregaban en la Plaza de Mayo) que manifestándose de manera pública y pacifica, solicitando saber tanto el paradero de sus hijos como de sus nietos y otros familiares desaparecidos.

Esa marcha inicial que empezó a finales de abril de 1977 y en la que participaron sólo catorce madres, se le fueron añadiendo muchas otras que cada jueves recordaban, no sólo al país sino al mundo entero, la forma de actuar por el gobierno que había subido al poder tras el golpe de estado. Estas dos asociaciones, han intentado, desde el fin de la dictadura Argentina en 1983, reunir al máximo de familiares desaparecidos con sus familias a lo largo de los años.

Hoy, una de sus más fervorosas colaboradoras de Las abuelas de Mayo, una mujer con un coraje tan tremendo que pese a que mataron a su hija Laura durante la dictadura, jamás dejó de buscar a su nieto.

No buscaba venganza. No odiaba pese a todo el dolor que había sufrido. Sólo deseaba que se hiciera justicia y que su pequeño, de la que era conocedora de su nacimiento antes del asesinato de su hija, poder conocerle y sobretodo, abrazarle ya que nunca le dieron ese derecho.

Estela de Carlotto fue, antes que nada, una de Las Madres de Mayo ya que fue con la desaparición de uno de sus cuatro hijos, Laura, y el compañero de esta que pertenecían la formación guerrillera de Los Montoneros, cuando esta maestra que hoy tiene 83, se lanzó a la calle en busca de la verdad.

En agosto de 1978, el cuerpo de su hija ya sin vida le fue entregado. Pero de su hijo, aquel niño que nació en algún lugar y que fue arrebatado de las manos de su propia madre al nacer, nada de nada.

En el día de hoy, tras casi cuatro décadas de búsqueda, cuando más de cientos de historias han pasado por sus manos, la suya ha tenido ese final feliz del que toda mujer con arrojo y determinación debería tener: el encuentro del hijo de Laura, Guido, criado por unas de aquella familias que el régimen creía más adecuada la crianza de la nueva generación.

A nieta e hijo les queda aún tiempo para poder recuperar lo que les fue quitado durante un periodo por el que ningún ser humano debería de haber pasado: una dictadura.

¡Gran noticia para Argentina! Una buena noticia para todos aquellos que aún no hemos podido poner ese punto final a nuestra historia. ¡Todo es posible con amor! Pese al dolor sufrido, sólo con el cariño que nace del corazón, podremos llegar a conseguir lo que podría parecer imposible a los ojos de otros.

¡Nunca hay que desistir! Aunque ya no quede nada, incluso los que ya no están se acuerdan de nosotros y nos apoyan en cada paso.

La historia de Estela y Guido es una más que nos debe de impulsar no dejar de buscar, de no rendirse jamás, de que un final feliz, siempre es posible a pesar de los años que han trascurrido. ¡La esperanza en el ser humano no debe perderse nunca! Tengamos fe en la humanidad.

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