El descanso, la paz, son dos conceptos lejanos para los habitantes de Israel y Palestina. Hablar de tensión en esta zona del mundo no es noticia. El conflicto árabe-israelí está a punto de vivir otro episodio de cruentos enfrentamientos. Esta misma mañana el cuerpo calcinado de un palestino de 16 años, llamado Mohamad Husein Abu Jedei, crispó los ánimos de los árabes que habitan en Jerusalén. Según informaron a EFE, durante las dos últimas noches se habían producido acciones racistas e intimidatorias por parte de los ultranacionalistas judíos. Sin ir más lejos, el martes por la noche los agentes detuvieron a 50 israelíes, entre ellos menores, por acosar a vecinos árabes.


La policía israelí investiga lo ocurrido para averiguar si se trata de un caso de venganza por lo ocurrido en las últimas semanas ante la muerte de unos estudiantes israelíes en Cisjornadia. Varios testigos en la zona aseguraron haber visto anoche como un chico era obligado a entrar en un coche a la fuerza. No obstante, aún no se ha vinculado esta desaparición sospechosa con el cadáver encontrado hoy en un bosque al oeste de la ciudad.


La respuesta palestina no se ha hecho esperar, unas 300 personas se congregaron en señal de protesta alrededor del domicilio del malogrado joven. Esta tensión provocó numerosos enfrentamientos con las autoridades, quienes han sofocado la agitación con métodos antidisturbios. La policía anunció que reforzará la vigilancia en los focos de posible conflicto. Los gritos de desencanto palestino encontraron la respuesta del radicalismo sionista. En el día de hoy, resultaron heridos varios palestinos e incluso fotógrafos de prensa. 


Diputados árabes con representación en el parlamento israelí señalaron al primer ministro, Benjamin Netanyahu, por no poner límites a la actitud provocativa de los colonos ultranacionalistas en los últimos meses. El discurso de hardpower del máximo dirigente sionista ha desencadenado, desde su llegada al poder, varios episodios de violencia entre un bando y otro. 


La nueva escalada de violencia tiene su raíz en el hallazgo, el pasado lunes, de los cuerpos de tres adolescentes israelíes desaparecidos hace dos semanas en Cisjordania. La familia de uno de los asesinados incluso ha censurado la vileza de los últimos acontecimientos y lamentó el fallecimiento del adolescente carbonizado. El ejército judío, tras una reunión de urgencia del Gobierno, respondió con determinación y bombardeó varios objetivos atribuidos a Hamás en Hebrón la misma noche del pasado lunes. En estas operaciones murió otro joven palestino de 16 años.
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