Según el diccionario hay dos definiciones para la palabra maldición:

* Palabra o frase grosera con la que una persona muestra su gran enfado.

* Expresión o conjunto de palabras con la que se invoca o se desea el mal para una persona.

Quizás sea demasiado duro llamarlo maldición, pero en menos de seis meses la aerolínea Malaysia Airlines, ha sufrido dos tragedias importantes dentro de su compañía que hacen ponerse en lo peor.

El pasado 8 de marzo el vuelo MH370 de la compañía Malaysia Airlines desapareció incomprensiblemente con 239 personas a bordo mientras realizaba el trayecto entre Kuala Lumpur (Malasia) y Pekín (China).

A esa tragedia hay que sumar la ocurrida hace unas horas en el siniestro del vuelo MH17 que cubría la ruta desde Ámsterdam (Holanda) a Kuala Lumpur (Malasia) con doscientos noventa y cinco pasajeros a bordo.

El Boing 777-200 de la compañía Malaysia Airlines con doscientos treinta nueve personas a bordo despegaba de la capital malaya cuando apenas faltaban veinte minutos para la una de la mañana (horario local). Debían aterrizar, según lo proyectado en el plan de vuelo, en Pekín (China) a las 06:30 del mismo día. La última comunicación que tuvo el vuelo MH370 fue a la una y media de la mañana. Se perdió el contacto con ellos a las tres menos veinte, dos horas después del despegue. Tras la última conexión nada.

Silencio, misterio, enigmas, suposiciones, presunciones es lo que quedó pasadas las dos y cuarenta de la madrugada.

Sobre las últimos supuestos que se barajan, ha sido considerado que el avión cambió de rumbo deliberadamente para cruzar el Estrecho de Malaca. Con esta maniobra puede ser que se estrellase en el sur del Índico sin supervivientes.

Las pesquisas facilitadas a últimos de junio por el gobierno australiano resuelven la posibilidad de que la falta de oxígeno causara la muerte de la tripulación y pasajeros del vuelo.

En relación a la segunda desgracia en Malaysia Airlines, las autoridades de Ucrania culpan a los revolucionarios prorrusos de derribar el avión del vuelo NH17 de la compañía malaya en Donetsk bajo el mando de los separatistas.

El Boeing 777 con destino Ámsterdam se estrelló tras ser abatido por un misil tierra-aire cuando atravesaba el espacio aéreo de Ucrania con ciento cincuenta y cuatro holandeses, veintisiete australianos, cuatro alemanes, cuarenta y tres malasios (incluida la tripulación), doce indonesios, cuatro belgas, nueve británicos, cuarenta y un sin nacionalidad verificada, tres filipinos y un canadiense.

En el vuelo siniestrado el 17 de julio, cabe destacar un comentario realizado por uno de los pasajeros, un joven de nacionalidad holandesa, en clave de humor fotografiaba el avión y lo subía a su pagina de Facebook diciendo: "Este es el avión, por si desaparece". Nadie podría suponer que aquel pequeño gesto en recuerdo del vuelo MH370 se convertiría en viral de Internet tras conocerse la noticia de la caída del avión en Donetsk (Ucrania).

Un ejecutivo de la aerolínea en el aeropuerto de Kuala Lumpur conmocionado entre lágrimas manifestaba estas palabras "Un suceso como éste, cuatro meses después del vuelo MH370, justo cuando estábamos recuperando nuestras vidas, es muy difícil de llevar. No puedes imaginar cómo consume esta situación y qué delicada es. Nadie puede creerse que esto está sucediendo otra vez".

Nadie espera que una "guerra", aunque sea en un país cercano, pueda afectar directamente su vida. Pero hay momentos en que la realidad nos muestra, de forma dramática, como todos estamos más unidos de lo que creemos en este mundo.

El enfrentamiento político y militar entre Ucrania y Rusia empezado con las primeras protestas el 18 de mayo de 2013, se ha cobrado la vida de casi quinientos civiles desde el inicio.

La lista de crespones negros se ha aumentado en doscientos noventa y ocho con este último suceso dejando así un sin fin de nombres de personas que tenían una vida por vivir y que nada tenían que ver con dicho conflicto.

Mientras las acusaciones van dirigidas a unos y a otros, los familiares de los fallecidos, no encuentran consuelo buscando explicaciones a un hecho sin sentido. Sus parientes sólo iban a viajar y la muerte se topó con ellos surcando el cielo ucraniano.

Hay un dicho o frase conocida que dice así: "Lo que sucede una vez, puede no volver a suceder jamás. Pero lo que ocurre dos veces, terminará sucediendo una tercera". Esperemos que tanto el gobierno Malasio, como la compañía malaya, pongan todos los medios que tienen a su alcance para que esto no vuelva a suceder.

Es muy duro perder a un familiar querido. No hay palabras de consuelo que puedan mitigar ese dolor. Mas el esclarecimiento de la sucedido, la lucha por dar una explicación que pueda ayudar a mitigar la pérdida sufrida, siempre sienta mejor que los misterios, las dudas y las hipótesis que sólo hacen temer que eso pueda volver a suceder tarde o temprano, en cualquier en otro lugar.

Nada se puede hacer para recuperar a los fallecidos. Mas todo lo que se haga para evitar de nuevo una tragedia como estas, será como una manera de recordar a todos los que se fueron antes de tiempo y que, involuntariamente con su muerte, lograron salvar miles de vida. ¡Descansen en paz!

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