La alcaldesa de Madrid ha dado su particular punto de vista a una pregunta que le hicieron en una rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno Municipal. Una pregunta hecha con toda la malicia del mundo, conociendo le espontaneidad y el tipo de declaraciones que suela regalarnos la señora de Aznar. Tan simple como preguntarle por qué no hay ninguna mujer entre los 214 nuevos bomberos que el ayuntamiento de Madrid ha incorporado recientemente en la ciudad. Hay infinidad de motivos que se puede sacar de la manga sin que pase nada. Al menos, nada peor a lo que suele estar acostumbrada.

Pero no.

Ella no quería pasar desapercibida, y le iba a dar al periodista preguntón una respuesta para que él, y todos los allí presentes, y los no presentes más tarde, llenaran páginas y páginas en todos los medios habidos y por haber.

Y lo consiguió. Su respuesta ha dado la vuelta por todos los canales de televisión por su "originalidad". La señora Botella le respondió que las pruebas que se realizan para el acceso al Cuerpo de Bomberos requieren una preparación física especial, y que las mujeres y los hombres, por cuestiones de la naturaleza, son diferentes y no están capacitadas para superarlas. Eso sí, después soltó que ella era "una firme defensora de la igualdad de la mujer". Y se queda tan a gusto.

Creo que con esto, a parte de levantar ampollas en todos los estratos de la sociedad, y la indignación de la oposición que ya ha calificado las declaraciones de la alcaldesa como "absolutamente inapropiadas", según palabras de Jaime Lissavetzky, portavoz municipal de PSOE.

Ana Botella nos tiene acostumbrados a declaraciones que no dejan a nadie indiferente.

Y esta vez no ha sido menos, ha mantenido el nivel que suele tener. Da que pensar que esta señora necesita estar diariamente en portada, que se hable de ella, por el motivo que sea, pero que su nombre vaya de boca en boca. Y si para conseguirlo tiene que hacer un ridículo espantoso (¿quién no recuerda aquello del "relaxing cup of café con leche in plaza Mayor"?), pues lo hace, y sin despeinarse lo más mínimo.

Seguramente esto tiene un nombre, si algún psicólogo me lee y quiere dar el nombre de ese complejo o enfermedad psicológica es libre de hacerlo. ¿Qué opinará de todo esto el ex-presidente José María Aznar? Aunque bien pensado, ¿a quién le importa lo que piense, no?

Lo cierto es que da mucho juego este tipo de comentarios, hacen que la gente lea la prensa, vea los informativos, escuche la radio... Y eso supone que los españoles se culturicen un poco, que bastante bajo está ya el nivel intelectual en este país. Pero sería preferible que, para incitar a los ciudadanos a darle con ahínco a eso de la cultura, se potenciaran otro tipo de valores en vez de hacer apología del mal gusto, la estupidez y la degradación de la especie.

Si es esto a lo que se refería el señor Wert, ministro de Cultura, cuando dijo que había que "castellanizar a los catalanes", casi que prefiero que los deje "catalanizados" como están, que puede que no sea mejor, pero al menos no se usa el ridículo como vía para culturizarse.

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