Durante los últimos días se han intensificado el conflicto bélico entre Israel y el Hamas en la franja de Gaza. Si consideramos que en ambos lados hay líderes que aplican un criterio a la hora de tomar decisiones surge la siguiente pregunta: en qué medida las decisiones de ambos lados están basadas en una valoración estratégica ¿y en qué medida en cuestiones de política interna dentro de sus respectivos países ¿ En esta breve nota intentare enfocarme en esta última pregunta.

Comencemos por Israel: en primer lugar es importante conocer el entorno político de Israel.

Este país está gobernado por un gobierno "complicado", fruto de una coalición de partidos que corren en líneas paralelas para no decir opuestas. En el centro de la coalición se encuentra el partido del Premier Netanyahu "Likud" de línea política de derecha. Al partido del Premier se suman en la coalición dos alas principales: por un lado partidos de centro (Iesh Atid, Atzmaut), moderados en lo relacionado al conflicto con los Palestinos, o sea interesados en avanzar en el proceso de paz y si es necesario, con concesiones políticas.

Por otro lado, se encuentran los socios de derecha, laica y religiosa ( "El Hogar Judío" y "Israel Nuestra Hogar") , ambos reacios a cualquier concesión a los Palestinos. Así se encuentra el Gobierno de Israel, manteniendo un delicado balance entre sus socios.

En el lado Palestino la política interna es aún más confusa. El Jefe de "Estado" Abu Mazen de la facción "Fataj" laica en realidad ejerce una cierta autoridad solo en áreas muy definida de la Banda Occidental.

Mientras tanto en Gaza (la otra parte de la Autoridad Palestina), domina el "Hamas" , partido de oposición y de color fundamentalista y reacio a negociar con Israel. Cabe mencionar que las características de Gaza son tales que Israel no se atreve a entrar con sus fuerzas, lo que permite al Hamas desarrollar un cierto poderío militar. La rivalidad entre los dos gobiernos partes es feroz, aunque últimamente han decidido unirse.

De todos modos, lo que cuenta es que cualquier concesión a Israel es una señal de "debilidad" , todo a pesar que la situación humana en Gaza y en menor grado en el resto de territorios es desesperante.

En Israel las tensiones políticas se han intensificado últimamente. Los partidos de derecha extrema van ganando votos por su intransigencia ( bastante demagógica cabe mencionar), mientras que el ala moderada , al querer diferenciarse, exige una política más suave con los Palestinos. Las tensiones, casi insoportables y difíciles de gestionar son acompañadas por tensiones sociales (coste de vida, burbuja inmobiliaria, corrupción ya más ) y por encima de todo le pasa factura electoral al partido de Netanyahu.

En esta situación, la salida de un conflicto bélico en esta situación para cerrar filas, quitar argumentos a ambos extremos y ganar apoyo público es un factor que se ha de tomar en cuenta, sino lo es decisivo.

En el lado Palestino el Hamas está en una situación desesperada. Tras 7 años de bloqueo, la organización que ha arrasado en el voto popular no ha sido capaz de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Es más: ha implementado un sistema de opresión político, acompañado por corrupción e irregularidades. Además, tras la revolución Egipcia y la primavera Árabe fue perdiendo el apoyo del Gobierno Egipcio y otros regímenes Arabes….

Todo lleva a una situación que los funcionarios del Hamas (40.000) ya llevan meses sin cobrar sueldo. En una situación así, en la que se pierde el apoyo popular alentar el discurso bélico contra Israel es una salida contra quien consideran "culpable" de la situación e intentar.

Si volvemos a la historia, la evidente predominancia de los asuntos internos en la política exterior Israelí no contribuyo al bienestar del país. Todo lo contrario, por ejemplo, la intransigencia Israelí en 1970 ha sido una de las causas que llevo a Egipto a lanzar una ataque sorpresa ( la Guerra de Yom Kippur) con miles de víctimas.

Para resumir: Si las políticas de asuntos exteriores en ambos lados continuasen siendo marcadas por cuestiones internas y/o por intereses partidarios, es más que probable que seamos testigos de más que una escalada(s) de violencia. Por lo tanto es vital que los líderes sean capaces superar intereses de corto plazo para cumplir con su deber hacia sus pueblos y evitar más víctimas.

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