Las calles continúan reclamando, cada vez con menos fuerza, un Referéndum sobre la sucesión y la continuidad de la monarquía. A pesar de eso Felipe VI será con toda seguridad coronado antes de acabar el mes. Los dos partidos del sistema (PP y PSOE) más UPyD, que siempre ha nacido con vocación de ser partido bisagra, han bloqueado cualquier otra posibilidad que no sea la sucesión gracias a su 80% de la cámara. De mientras el resto de partidos se sienten en parte excluidos al no ser ni escuchados en parte, y haciéndose al mismo tiempo eco del sentir de la calle que exige cambios urgentes.

Felipe según el ordenamiento constitucional actual está perfectamente legitimado para suceder a su padre en el trono.

Por otra parte, aunque sea una sucesión de padre a hijo, no podemos afirmar que un cargo hereditario. Para ser príncipe de Asturias y demás títulos que lo acreditan como sucesor al trono, primero ha sido proclamado como heredero por las cámaras y posteriormente refrendado por las instituciones que otorgan el título.

Obviamente su candidatura e idoneidad la ha dado una norma de sucesión, pero perfectamente podría no haber sido elegido como heredero, pasando su candidatura al siguiente de la línea de sucesión. Así mismo la abdicación del rey no supone un pase automático de la corona al heredero, sino que cuando sea aceptada, aun el rey es Juan Carlos, el cargo pasará a las cortes que proclamaran nuevo rey, en principio sobre la figura del heredero, pero que necesariamente se ha de aprobar el pleno de las Cortes. Actualmente el rey no es más que un cargo funcionarial, y formalmente ya no pertenece de forma hereditaria a la familia real. Eso sólo es teoría a la práctica todas esas votaciones son de carácter automático y protocolario.

Aunque se insista en la total legitimidad de esa sucesión ¿realmente la tiene toda? Juan Carlos fue proclamado rey de un estado que había nacido después de la guerra civil, cortando con la continuidad histórica.

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Aunque es nieto del último monarca éste empieza una nueva dinastía, saltándose en vida su padre (para dar continuidad se hizo una ceremonia de renuncia), para ser rey de la nueva España. Después muerto el dictador renuncia a sus prerrogativas de rey absolutista para pasar a ser una figura institucional. Este cambio que hoy asemeja generoso, en su dia fue una estrategia de supervivencia; ya en vida de Franco el régimen hacia aguas por todas partes, y a su muerte la caída era inevitable; la transición democrática fue la gran solución para mantenerse en el trono, porque continuando como rey absoluto no hubiera llegado ni a la década de los 80.

Por otra parte, con un país tutelado por los franquistas, se votó una constitución de redacción y estructura moderna pero con un montón de ambigüedades para satisfacer tanto los tutores del estado como las ansias de libertad; y al mismo tiempo poder abrir el país a la ayuda internacional, bloqueada por ser una dictadura, necesaria para sacarlo del pozo en que estaba inmerso.

La Constitución fue una gran herramienta para sacar adelante una situación complicada, pero hoy empiezan a aflorar las incoherencias, y lo peor hay una sacralización que impide su modificación quedando fosilizada en el lejano 1978.

Hoy se pide cambios en esta constitución. Las constituciones de todo el mundo se enmiendan y por tanto no sería ningún trauma su enmienda. La población ha cambiado, tanto las personas (la gente nace y muere) como la mentalidad del país y el planeta; y buena parte de la problemática que hoy se muestra en la calle forma parte de este cambio.

USA aún tiene la constitución original, y muchas veces es usada por los inmovilistas constitucionales como ejemplo de que no haber votado la constitución no implica no acatarla; pero esa constitución tiene más enmiendas que artículos, a parte sus artículos son principios generales (se hizo años antes de la declaración de derechos del hombre de la Revolución Francesa) de consenso y aun así hay enmiendas. Y que tendría de malo una nueva constitución, al fin y al cavo como dice el bloque inmovilista, fue dada entre todos, por tanto entre todos puede darnos una de nueva.

Hoy afrontamos la sucesión de uno de los pilares fundamentales de esta Constitución, el rey. Y era de esperar que salieran tensiones. Las legítimas aspiraciones de los republicanos; esta constitución se hizo ya sobre una monarquía impuesta después de una guerra, porque no olvidemos que el rey lo es porque el dictador lo decidió; juntamente con el deterioro de las libertades que la Constitución permite gracias a la ambigüedad de sus enunciados; hace que una parte de la población exija por lo menos ser consultada.

Felipe tiene toda la legitimidad, pero moralmente se habría de hacer refrendar si quiere sobrevivir como rey. Con los partidos del sistema en entredicho y la misma constitución puesta a juicio su legitimidad anda coja. Y lo peor es que por muy deteriorada que esté la imagen de la monarquía hoy seguramente ganaría, pero su falta de valentía y convicción en su legitimidad puede que esté enterrando su reinado.