El ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano tiró un cubo de agua fría sobre el proceso impulsado por la cumbre histórica entre Trump y Kim Jong. Poco después de que el secretario de estado de los Estados Unidos anunciara progresos en las conversaciones con Corea del Norte.

Contradiciendo la versión de Pompeo, el comunicado hecho público por la agencia de noticias norcoreana KCNA califica de "lamentable" la actitud de los Estados Unidos de insistir en reclamar el abandono "unilateral y forzado" de Corea del Norte de las armas nucleares.

Han advertido que su "determinación para la desnuclearización, que ha sido firme e inalterable, puede tambalearse".

Unas duras palabras para valorar la visita de un día y medio que Pompeo ha hecho en Pyongyang, la primera tras la cumbre Trump-Kim y en la que, al contrario que en sus dos viajes anteriores preparatorios de la cumbre. El jefe de la diplomacia estadounidense no se ha reunido con Kim Jong un personalmente, sino con un alto representante del régimen, el general Kim Yong-chol.

El acuerdo de desnuclearización corre peligro

El comunicado norcoreano posterior a la visita critica las demandas que les ha hecho Pompeo estos días, asegura que "en contra del espíritu" de la cumbre Trump-Kim y las considera "algo parecidas a las de un ladrón".

El ministerio de Exteriores de Corea del Norte califica de "alarmantes" las conversaciones mantenidas con Pompeo viernes y sábado y lanza una advertencia: podrían abrir una nueva "etapa que compromete la voluntad de desnuclearización de Corea del Norte que podría tambalearse".

"Es un trecho que es menos distante a la desnuclearización romper con valentía con los sistemas que no funcionaron en pasado, impulsar nuevas aproximaciones y tratar de solucionar los problemas uno a uno, basándose en un principio de confianza y unísono", expuso. Sin embargo, el comunicado norcoreano defiende el proceso impulsado en la cumbre de Singapur y asegura: "Aún existe confianza en el presidente Trump".

Según Pompeo se progresó en las negociaciones

Pero la versión de Pompeo era muy diferente. El jefe de la diplomacia estadounidense se fue de Pyongyang después de asegurar a los periodistas estadounidenses que lo acompañan que había conseguido hacer "progresos en casi todo los temas centrales" de las negociaciones. "En algunos casos ha habido mucho progreso, en otras todavía queda trabajo por hacer", dijo.

Nueva reunión clave se llevará a cabo este mismo mes

Pompeo ha anunciado, además, que el jueves 12 de julio tendrá lugar una nueva reunión de trabajo entre representantes de ambos países, esta vez en la zona fronteriza entre Corea del Norte y Corea del Sur, para debatir en concreto el proceso de retorno de los restos mortales de estadounidenses que lucharon en la Guerra de Corea.

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