El pueblo colombiano no quiere ceder terreno en la vida política a la guerrilla. Al parecer, sin aún haberse cumplido 48 horas de los comicios, la razón por la que habría ganado el no a la paz, es el espacio que las FARC obtendrían y la posibilidades políticas que esto supondría.

El pasado violento de esta organización, en el que caben secuestros, vínculos con el narcotráfico y asesinatos, no los capacita para una gestión democrática. Para quienes apostaban a un si, ha ganado el miedo. Un miedo que ha paralizado una negociación histórica con una de las guerrillas mas temidas del mundo.

El Gobierno y las FARC han dejado en claro que el acuerdo de paz sigue vigente y que mantienen la esperanza de poder construir otro futuro para Colombia.

Desde La Habana, Cuba, el líder del grupo guerrillero ha emitido un comunicado breve, pero conciso. En este deja constancia de su intención de lograr la paz y de hallar una vía para implementar los acuerdos negociados con Juan Manuel Santos. También ha admitido que las FARC tienen voluntad de dejar las armas y comenzar un nuevo camino, lejos de la Violencia.