La Virgen Negra, que esmuy venerada enPolonia, tiene su santuario en la ciudad de Czestochowa. Allí llegó el Papa en el segundo día de su visita a Polonia. Miles de fieles en peregrinación esperaban en la ciudad, donde se festejaron los 1050 años de la cristianización del país. Se suponía queFrancisco, llegaría al lugar en helicóptero, pero debido al mal tiempo reinante, debió hacerlo en el Papa Móvil.Deesa maneramiles deperegrinos, en su gran mayoría jóvenes, pudieron saludarlo, y demostrarle su afectodesde mayor proximidad, luego de haberlo esperado durante horas, bajo la lluvia y las incomodidades.

El campo que precede al monasterio de Jasna Gora, se viocolmado de personas que, legritaron subienvenida agitando banderas de Polonia y de la Santa Sede. Ya frente al icono de la Virgen Negra, Francisco se detuvo a orar. Luego fue acompañado de obispos de la iglesia polaca, y autoridades gubernamentales, entre los que se encontraban, el presidente Andrzej Duda y su esposa.El santo padrese encaminaba al altar para oficiar la misa, cuando tropezó y cayó. Rápidamente las personas más cercanas, se apresuraron a socorrerlo, y afortunadamente no sufrió ninguna lesión, pudiendo llegar hasta el altar y celebrar la misa, oficiada en italiano, y traducida al polaco simultáneamente.

Alrededor de las 5 pm el Pontífice, recibió las llaves de la ciudad de Cracovia, para luego dirigirse en tranvía, al parque de Blonia, donde presidiría el encuentro multitudinario delas juventudes católicas,y eraesperado por alrededor de 600.000 jóvenes.La visita del Papa a Auschwitz, dondellegará hasta el Monumento Internacional a las Víctimas del Campo, acompañado por 10.000 visitantes, es uno de los momentos más relevantes de la visita a Polonia.

Allí rendirá homenajecon una oración privada,al Padre Kolbe, en el septuagésimo quinto aniversario de sumartirio.

El Papa viaja a Polonia, luego del asesinato del sacerdote de Normandía, acompañado de esaintensa tristeza, llegaa uno de los países con mayor resistencia, para le recepción de inmigrantes. El clero del país se resiste a tomar el mensaje del Santo Padre, que constantemente aboga por los refugiados.A pesar de ello y de la política desarrollada por la Unión Europea, con Ángela Merkel a la cabeza, la primera ministra Beata Szydlo, profundamente católica, considera que recibir migrantes, es atentar contra la seguridad del país.

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