Con el 50.3 % de los votos, el ecologista austríaco de 72 años Alexander Van der Bellen, ex de los Verdes, ha ganado las Eleccionesen segunda vuelta, como candidato independiente. Derrotóa la ultraderecha liderada por RobertHofer, y es el nuevo presidente de Austria.No pertenece ni al partido Socialdemócrata,ni al Popular, sino a la centroizquierda austriaca. Ha conseguido la presidencia con una diferencia de tan solo 31.000 votos.

Ninguno de los 2 partidos mayoritarios de Austria, que gobiernan en coalición,hanlogrado imponerse ésta vez.

Estas elecciones han dividido claramente a los ciudadanos austríacos, colocándolos de uno u otro lado de una brecha quese profundizó aún más,durante el debate electoral. La falta de reformas económicas consideradas urgentes y laoleada de refugiados que piden asilo en el país, han dado color a las propuestas electorales.

Hofer, un euroescéptico,ha capitalizado esa inquietud con un discurso nacionalista y xenófobo, acentuado en la propuesta del cierre de fronteras, a lo que llamó "falsos refugiados". Clara demostraciónde que el proyecto era darla espalda, a las políticas decididas en Bruselas. Según publicó"El País", el ParlamentoEuropeo consideraba que una victoria de la ultraderecha daría a Europa "otro carácter".

Van der Bellen europeísta convencido, en cambio, abogaba por una "Austria abierta", alejada del autoritarismo de la ultraderecha.

Muchos dirigentes europeos, respiraron con alivio tras los resultados de los comicios austriacos. Entre los "aliviados” se mencionan aPaolo Gentiloni de Italia y al primer ministro francés Manuel Valls, quien según la agencia Telam, publicó en su cuenta deTwitter, "Alivio al ver a los austriacos rechazar el populismo y el extremismo. Cada cual debe extraer las lecciones en Europa".

Según "Pulso Político On Line", Anton Pelinka politólogo austriaco, es algo escéptico con respecto a los resultados del domingo, puesto que el margen por el que se impuso Van der Bellen es escaso y no asegura que en el futuro próximo, según sus palabras, "no se elijaa un canciller federal de extrema derecha populista."

Los avances de la ultraderecha en Europa preocupan a la UE. Desde la explosión migratoria producida por la guerra Siria los Estados Europeos han visto crecer la preocupación por "la dilución de laidentidad nacional".Éste caldo de cultivo alimenta a las derechas ultranacionalistas, que han comenzado a evidenciarse con altas posibilidades de controlar en el futuro, la política de países como, Alemania, Grecia, Italia, Francia y Austria.

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