La canciller Ángela Merkel, sufre unacomplicada imagen pública, a cuenta de los errores cometidos en la medidas políticas relacionadas con los refugiados en Alemania, y la crisis de seguridad queello ha producido. Tras ese evidente fracaso que afecta a los alemanes en su totalidad, se ha reunido con el presidente turco Tayyip Erdogan, para encontrar conjuntamente, una solución que Merkel no puede elaborar sola.

Las relaciones entre Alemania, Turquía y la UE, sedesarrollan dentro de un íntimo juego de intereses, entre los que se cruzan motivos políticos, financieros y miles de refugiados a los que hay que encontrarles un destino, que "no moleste" ni a los alemanes ni a ningún país integrante de la Unión Europea.

En este sentido Turquía tiene 3.ooo millones de euros, que son un importante motivo financiero para desarrollar un benéfico comportamiento hacia los sirios que escapando de la guerra, se refugian en su país. Pero el "tapón turco" cada vez debe ser pagadoa un precio mayor, fijado por el propio Erdogan. En ese "comercio" se involucra también, la entrada de Turquía a la UE.

«Quid pro quo»

No es novedad que Erdogan negocia su entrada a la Comunidad Europea, mostrándose como partícipe necesarioen una solución cómoda para los europeos, con respectoal flujo incesante de los refugiados sirios.

La comunidad mundial está sensibilizada por los naufragios de barcazas repletas de niños y adultos tratando de atravesar el Mediterráneo y muriendo ahogados en el intento. La intensa actividad de los tratantes de personas, sobre todo deun alarmante número de niños, que se desarrolla en el Mar Egeo , entre Grecia y Turquía, ha motivado la intervención de la Canciller de Alemania que junto con el sultán de Turquía Tayyip Erdogan, han desarrollado un proyecto conjunto que involucra a la OTAN.

La injerencia del organismo internacional, en este asunto,aún debe ser determinada, la OTAN considera el tema de los refugiados "un problema de la UE". Pero la preocupacióndemostrada porMerkel y la colaboración del gobierno turco, quizássea beneficiosa para ambos.Merkel suma puntosante sus compatriotas, y Erdogan ante la OTAN y la UE, que podrían cooperaren la solución del problema que Turquía sufre en su territorio, y que se relacionacon las pretensiones justas o no, del pueblo kurdo y la apetencia turca por los negocios europeos.

El coqueteo de Merkel y Erdogan tiene pues sus motivos, los que hacen que la canciller muestre sus simpatías por Erdogan y su horror por los sufridos refugiados sirios, que huyen de las atrocidades del régimen de Bashar al Assad, y los bombardeos rusos, opinión que comparte de buen grado conel autocrático presidente de Turquía, quien en su país tienepresos políticos y la libertad de prensa seriamente afectada.

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