Para BlastingTalks -entrevistas exclusivas de Blasting News con líderes empresariales y culturales- entrevistamos al Dr. Jordi Martorell, cofundador y CEO de Aortyx, una empresa pionera fundada por investigadores de la Escuela de Ingeniería del IQS y del Hospital Clínic de Barcelona que tiene como principal objetivo lograr una solución menos invasiva para enfermedades de la aorta.

Blasting News: Aortyx es una empresa pionera fundada por investigadores de la Escuela de Ingeniería del IQS y del Hospital Clínic de Barcelona, que busca soluciones alternativas a enfermedades de la aorta, ¿cuál es el objetivo principal de su empresa?

Jordi Martorell: Nuestro objetivo principal es precisamente este, buscar soluciones alternativas para la cura de las enfermedades de la aorta. En Aortyx estamos desarrollando una familia de parches para reparar la aorta de forma mínimamente invasiva. Estos parches van orientados primero a disección y luego a aneurisma. Por lo tanto, otro de nuestros objetivos es poder llegar al mercado para darle una solución a nuestros pacientes cuanto antes.

Al ser una startup y una empresa pionera en su sector, ¿qué crecimiento y logros han experimentado? ¿Cuáles prevén tener en un futuro próximo?

Nos fundamos hace dos años y hemos ido progresando en el diseño y en la prueba de concepto. Ahora mismo, estamos probando en animales que este concepto funciona.

Este proceso se ha complicado por el confinamiento por Coronavirus, dado que estuvimos 6 meses parados porque no teníamos acceso a los animales. Pero llegamos a final de año con las primeras pruebas de verdad, y comprobando que el mecanismo funciona en ovejas y en cerdos… Lo que nos permite ver que el parche resiste el flujo sanguíneo. Ahora toca hacer un seguimiento a largo plazo.

Aortyx ha conseguido desarrollar un parche biodegradable para la arteria aorta, ¿en qué consiste este parche? ¿Cómo se ha logrado obtener este mecanismo?

De una manera sencilla, podemos explicar que el proceso consiste en coger un polímero que ya se utiliza para hacer suturas biodegradables. Hilamos este material con una técnica llamada electrospinning, consiguiendo unas propiedades mecánicas únicas.

Esto quiere decir que conseguimos que un plástico duro se convierta en elástico y así, tiene la misma rigidez y viscoelasticidad que la aorta. De esta manera, logramos que el parche se biointegre mejor en la aorta. Esa es la idea principal: un plástico que puede ser muy denso, nosotros lo hilamos de forma que las fibras queden bastante separadas entre ellas, entonces deja de ser tan rígido y tiene espacio para moverse, consigue elasticidad, gracias al espacio que tiene y la forma en que está hilado.

Aortyx es una empresa con una trayectoria reciente, pero ha conseguido grandes hitos como el premio ‘Àlex Casta’ a la startup con el mejor ‘pitch’ de la Bioregión de Cataluña y más recientemente, ha sido finalista en la EIT Health Catapulte 2020, ¿qué metas os habéis planteado a corto plazo?

¿Y en un futuro?

A corto plazo, tenemos distintas metas. Una es acabar de validar todo el diseño y por lo tanto, tener autorización para empezar ensayos clínicos, algo que esperamos conseguir este 2021. Además, vamos a lanzar una segunda ronda de financiación, para así, cubrir los próximos tres años. A nivel de premios y reconocimientos queremos conseguir lo que se llama “SME EIC Accelerator”, que es una ayuda europea para el desarrollo, y otra ayuda europea “EIT Health Amplifier”. Se trata de dos subvenciones muy grandes que te dan mucho reconocimiento y además, nos ayudan a conseguir estos hitos.

Su tecnología se centra en la regeneración de tejidos imitando el entorno biomecánico de la aorta, ¿Cómo llevan a cabo su investigación y desarrollo de avances científicos?

Estamos integrados dentro de IQS, es decir, somos una “spin off” de IQS y estamos integrados dentro de su campus. Aquí tenemos acceso a toda la maquinaria que necesitamos para hacer las pruebas ya sea de biocompatibilidad como de pruebas mecánicas o como de degradación de nuestros productos. Dentro de IQS hacemos todo este desarrollo y las pruebas con animales sí que las realizamos fuera del campus.

¿Puede detallarnos por qué el aneurisma de la aorta es una enfermedad silenciosa? ¿Qué se conoce acerca de esta enfermedad?

Pues bien, se habla de una enfermedad silenciosa porque se trata de una enfermedad asintomática (vocablo que se ha puesto de moda), lo que significa que no da síntomas hasta que no hay vuelta atrás. Es muy binario, ya que durante años se va produciendo una dilatación progresiva de la aorta que llega a un punto que se puede hacer tan débil que la pared se rompa.

Esta rotura se puede dar en forma de disección aórtica o ruptura aórtica. Es silenciosa porque no se nota esta dilatación y no hay ningún síntoma asociado a esta dilatación. De este modo, vas teniendo una bomba que va acercándose al momento que explota y puede ser extremadamente doloroso, o incluso mortal, en un porcentaje muy alto de los casos. No lo notas hasta que ya es demasiado grande.

Llevamos 9 meses de pandemia y es difícil encontrar una empresa a la que no le haya perjudicado el coronavirus, en vuestro caso, ¿cómo ha sido la gestión del COVID-19 en vuestra empresa? ¿Qué retos os ha tocado afrontar en estos meses?

Somos una empresa que durante la pandemia hemos duplicado personal porque al final nosotros hemos intentado avanzar lo máximo posible en nuestra investigación.

En los 3 meses de confinamiento más duro, la pandemia nos alejó del laboratorio y nos permitió ponernos al día en algunas cosas, como mejorar el nivel de todos nuestros informes internos, refinar y hacer muy detallado el plan de negocio o hacer lectura de literatura. Pero sí que nos afectó, porque perdimos el acceso a los animales durante 5 o 6 meses y no hemos podido hacer las pruebas definitivas, por ese motivo tuvimos que acelerar el proceso durante el verano. Sí nos ha afectado en el hecho de que hay cosas que tardan mucho más, por ejemplo, si una fábrica o un laboratorio ha cerrado. Otra afectación negativa puede ser que hay más miedo a invertir, los inversores son más cautos, aunque tenemos la ventaja de que la gente entiende que invertir en salud es muy importante.

Hay una diversificación de gente que antes solo invertía en ladrillo y ahora por fin está invirtiendo en salud, por lo que esperamos que esta tendencia se quede. El ladrillo es importante porque hay que vivir, pero también hay que vivir sano.

¿El virus de COVID-19 os ha abierto nuevos caminos de investigación? ¿Ha habido algún cambio en vuestras líneas de trabajo?

No, a pesar de que en abril todo el mundo tuvo la tentación, pero creo que acertamos al no desviarnos un ápice, porque sé de gente que se intentó desviar y se ha equivocado. Por una razón muy sencilla, ¿Quiénes han sido las dos primeras vacunas que han llegado? Pfizer y Moderna, porque cada una ha invertido 1.200 millones de euros en su vacuna. AstraZeneca ha invertido 1.200 millones más para sacar la suya dentro de un mes.

Lo que significa que se necesitaba un músculo financiero increíble para dedicarte a esto. Dentro de IQS se está investigando una vacuna, que seguro funcionará, pero llegará al mercado más tarde, porque contaba con 193 mil euros del Gobierno español. Aunque es una buena financiación, no es suficiente para llegar los primeros. La primera española es la de Can Ruti pero que ha tenido que realizar sus ensayos clínicos en Argentina porque es más barato, y se prevé que llegará al mercado en 2024. Cambiar de registro, para alguien que no está haciendo inmunología si no tienes el músculo financiero necesario, es mejor no hacerlo.

El desarrollo de los parches biomecánicos para arteria aorta ya se ha conseguido, pero ahora, ¿cómo piensan llevar a cabo los ensayos clínicos con pacientes?

¿La situación actual del coronavirus puede influir en que esto se retrase?

Podría, porque hasta el 2022 no creemos que se puedan empezar los ensayos en humanos, pero es evidente que podría afectar. Toda la Investigación científica y los ensayos clínicos del mundo se están viendo ahora mismo afectados, porque los hospitales solo están tratando a enfermos de coronavirus. Dicho esto, esperamos que, dentro de un año o año y medio, esto no nos perjudique. Nuestros ensayos clínicos son más pequeños porque la incidencia es más pequeña. Para hacernos una idea, Pfizer ha necesitado 45.000 voluntarios para hacer su vacuna, nosotros creemos, en cambio, que con 150-200 pacientes ya tendremos una aprobación. Pero, bueno, evidentemente es posible que afecte, aunque no sabemos cómo.

¿Cómo ve el futuro de Aortyx en los próximos años?

Espectacular, ¿no? Nosotros tenemos un plan muy claro de empezar en humanos y conseguir la aprobación regulatoria a finales de 2025 o principios de 2026. Este es nuestro plan y nuestro objetivo, nosotros solo tenemos esperanzas positivas, porque los resultados nos están acompañando la mayoría de las veces, y cuando no acompañan, que es normal, se va corrigiendo. Al final, a los inversores ya ni les presentamos los resultados buenos, sino que les enseñamos los malos y les explicamos cómo se ha resuelto ese problema que hemos tenido. Al final, nosotros hacemos ciencia y en la ciencia las cosas fallan. Estamos esperanzados porque hay resultados que están yendo muy bien y porque cuando hay malos resultados, los corregimos y podemos tirar hacia delante.

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