La Nasa ha tomado la decisión de investigar la seguridad de las dos compañías que han logrado el contrato para trasladar a los astronautas que vivirán en la Estación Espacial Internacional: Space X y Boeing.

La conducta de Elon Musk trae consecuencias

Dicha investigación durará varios meses y va a centrarse en realizar cientos de entrevistas a los trabajadores de estas empresas para poder analizar tanto las condiciones laborales como el ambiente que rodea su trabajo.

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Y se estudiará todo aquello que pueda afectar a la seguridad de Space X y Boeing -empresas que se encargarán de desplazar, por primera vez en la historia, a los astronautas de la NASA [VIDEO], el año que viene- según ha revelado el directivo de la propia agencia espacial, William Gerstenmaier, en una entrevista para The Washington Post.

Esta decisión es fruto de las últimas imágenes de uno de los hombres más respetados del mundo por su lucha por la innovación, por su interés en cambiar el mundo y por estar al frente de algunas de las empresas más reputadas del mundo.

Esta investigación se va a llevar a cabo después de emitirse una entrevista del CEO de TESLA, Elon Musk, en Internet. En la misma, se le veía fumando un porro y bebiendo whisky, algo que sorprendió a propios y extraños. Esta actitud no se ha visto con buenos ojos por parte de los altos cargos de la NASA, que han ordenado esta investigación para poder asegurarse de que se está cumpliendo uno de los requerimientos de seguridad que se exigía a la hora de realizar la firma del contrato: un ambiente laboral sin presencia de drogas [VIDEO].

Ambas empresas defienden su labor

Por el momento, Space X y Boeing se defienden asegurando que dichas empresas están cumpliendo todas las medidas que exige la NASA, tanto en el campo de la seguridad laboral como en lo que afecta a un ambiente saludable en el trabajo.

Malos tiempos para Elon Musk: ya ha visto que anunciar -un falso- interés en que Tesla saliera a bolsa, provocó que tuviera que renunciar a la presidencia de la compañía de coches eléctricos que él mismo había creado -aunque si mantiene el puesto de CEO- y ha tenido que pagar una multa millonaria de 40 millones de dólares (la Comisión de Mercado de Valores de EEUU consideró que su estrategia había sido un fraude).

Ahora solo le faltaría perder el contrato millonario con la todopoderosa Agencia Espacial para terminar un año que parece ser "horribilis" a nivel personal, pero muy productivo a nivel empresarial, pues los beneficios de su empresa se han multiplicado.