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Las selecciones de Baloncesto han logrado superar los partidos correspondientes a cuartos de final. Tanto la selección masculina como la femenina han ganado los partidos de cuartos y pasarán a semifinales, donde los chicos de Pau Gasol se enfrentarán a Estados Unidos.

El partido de baloncesto masculino comenzó a ganar puntos desde casi el primer momento, con una tímida superación de Francia en los primeros minutos. Después, gracias a los tapones de Pau Gasol y a las canastas del equipo español, se pudo clasificar España para semifinales. Gasol hizo tantos tapones que parecía coleccionarlos para alguna promoción.

El equipo femenino tuvo que arriesgar más y el partido fue más sacrificado para las chicas, que dejaron con el corazón en vilo a millones de españoles, hasta que llegó la canasta salvadora de Anna Cruz.

Igual que Gasol y sus tapones, Cruz acabó con la maldición de España de los cuartos de final. La cruz y el suplicio de España se acabó ante la bocina final y con la canasta de Anna ante Turquía. El resultado: 64-62, favorable a España.

¿Qué les espera en semifinales a estos muchachos surtidos de gasolina? El equipo de Estados Unidos, bestia negra del baloncesto español, se puede ver doblegado por nuestra selección si la suerte nos acompaña y se sigue jugando al mismo ritmo y nivel.

Las olimpiadas de Río dejarán huella para muchos españoles. Los hashtags "#quierocreer" y "#creo" surgen en Twitter, esa red social que tantas veces ha creado montañas de pólvora con los que surtir a los equívocos de sus usuarios y dar mecha y rienda suelta a malinterpretaciones y errores. Aquí no hay otro error que el de abandonar a nuestras selecciones de baloncesto en su momento más álgido.

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Se acabaron las maldiciones de cuartos. Suenan campanadas para festejar nuestros triunfos. Bocinas que parecen vuvuzelas pero que suenan a gloria, tapones con los que tapar nuestras penas y nuestras crisis, pero no nuestros oídos, y pelotas de baloncesto tan grandes como las nuestras.

El baloncesto español vive su momento, un momento íntimo con sus seguidores, alejados quizás de la afición futbolera y más cercanos a un deporte que gana adeptos y adictos.

¿Y quiénes somos nosotros para estar en desacuerdo? Parafraseando a Eurythmics, seguimos el ritmo de las canastas.