La lucha libre mexicana es la cuna de grandes figuras de este deporte a nivel mundial que, si bien no son las mejores pagadas sí son reconocidas como las mejores por sus facultades deportivas, tal y como nos cuenta el Doctor Mario García Orozco, quien se dedica a cuidar la integridad física de estos gladiadores desde hace 18 años. ¨El luchador mexicano jamás se va a preocupar por vender imagen porque lo que en realidad desea es complacer a su público y demostrar lo que sabe hacer en el ring.

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Mundialmente los gladiadores aztecas son reconocidos por su rentabilidad, ya que están acostumbrados al dolor, jamás se dejarán vencer por una lesión y por consecuencia no dejarán que se cancele una función. Curiosamente a pesar de su profesionalismo en nuestro país no son los mejores pagados a diferencia de Japón donde no están las grandes figuras, pero sí las mejores pagadas¨.

Y es que las lesiones son el pan nuestro de cada día en el mundo de los encordados mexicanos y las anécdotas de como las viven los luchadores nacionales están a la orden del día sobre todo en la experiencia del Doctor García.

¨Recuerdo que en alguna ocasión operé a Don Pedro, ¨El Perro Aguayo¨ de una lesión que le provocó un castigo conocido como ¨Martillo Negro¨ que es una variante del ¨Martinete¨. Sus vertebras se dañaron considerablemente generándole una hernia que empezó a comprimir la médula impidiéndole respirar con normalidad. Cuando ¨El Perro Mayor¨ despertó de la anestesia pidió levantarse de la plancha y pasarse a la camilla, pero lo increíble es que lo hizo él solo sin aceptar la ayuda de las enfermeras, lo que habla de una fortaleza y un machismo que una persona común y corriente no tendría ni por equivocación¨.

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El doctor Mario García Orozco estaba tan animado con el tema que ni siquiera tuvo la necesidad de hacer una gran pausa.

¨El trato médico con tantas figuras de la lucha libre me hizo entender que en una consulta no habla la persona que le da vida a un personaje en el cuadrilátero si no el personaje que no quiere ni pensar en un posible retiro. Por eso aprenden a vivir soportando el dolor provocándose cada vez un dolor más grande; ahí es donde entra  un servidor para hacerles entender que deben tratar con seriedad cada lesión por sencilla que sea y terminar sus rehabilitaciones puntualmente.

El luchador mexicano jamás reconocerá que no se encuentra al 100% y tristemente eso nos lleva a ser testigos de carreras que terminan antes de tiempo porque un luchador de 20 años puede tener las rodillas, igual o más destrozadas, que un gladiador de 55¨.

Antes de despedirnos el Doctor Mario García Orozco nos sorprendió con sus reveladoras declaraciones. ¨Es un hecho que es más alta la cifra de luchadores profesionales que mueren en acción que de toreros o corredores de autos porque en el ring el enfrentamiento es cuerpo a cuerpo, utilizando la misma inteligencia que tu contrincante.

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Obviamente en la lucha libre existe espectáculo y eso mismo eleva el riesgo que viven estos atletas todos los días, un ejemplo, un luchador que salta desde la tercera cuerda de una altura de 6 metros triplica su peso corporal en el trayecto, hasta que se estrella en el piso aumentando al 100% las posibilidades de que la lesión pudiera ser incluso mortal¨.

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