Los Golden State Warriors son uno de los equipos más peligrosos de la Conferencia Oeste. No tienen grandes estrellas pero son un conjunto muy sólido y sus suplentes tienen una calidad muy similar a la mayor parte de sus titulares, lo que lleva a que no existan tiempos muertos en su juego.

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Desde el primer momento del partido hasta el último el equipo continúa manteniendo la calidad y por tanto somete al equipo contrario a un asedio constante que acaba por hacerles ceder puntos. Los Detroit Pistons, por el contrario, son un equipo que en este momento vive de una defensa muy bien conjuntada pero que está demostrándose ineficiente frente a la mayor parte de sus rivales, que les acaban por sacar los colores partido tras partido. El partido no parecía que fuera a ser especialmente disputado.

Imagen de los Golden State Warriors.
Imagen de los Golden State Warriors.

El primer cuarto se desarrolló tal y como deseaban los jugadores de los Detroit Pistons. Los Golden State Warriors no pudieron jugar a gusto gracias a una defensa asfixiante que llevó a que los marcadores se quedaran por debajo de los 25 puntos, una zona de confort para los del estado de Michigan. Al final el marcador fue de 21 a 24 para los Detroit Pistons y un primer cuarto que los californianos perdieron en su búsqueda de la victoria en el partido.

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El segundo cuarto las tornas se giraron completamente. Los Golden State Warriors empezaron a encadenar jugadas a su favor liderados por un Stephen Curry que no tuvo su noche en la anotación pero que repartió juego e hizo que sus compañeros jugaran mucho mejor. Destacado especialmente Harrison Barnes, que en este cuarto fue una de las principales fuentes de puntos de su equipo. Cuando sonó la bocina los californianos habían llegado al 32 a 16.

Habían duplicado a los Detroit Pistons y en el marcador y acabado con cualquier posibilidad de que el partido no acabara en sus manos tras destrozar la defensa rival.

Los dos siguientes cuartos los del estado de Michigan trataron de plantear un juego más ofensivo, pero los Golden State Warriors solo tuvieron que intercambiar canastas para mantener los 13 puntos de ventaja que tenían. Al final el partido acabó con un 104 a 93. Una ventaja de 11 puntos que fue demasiado para los Detroit Pistons.

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