Rafael Nadal acudió puntualmente a su cita con la historia y, unavez más, no defraudó y se hizo con su noveno título sobre la tierra batidaparisina. En una final intensa, emocionante, pero bastante carente de calidad,el español remontó el set inicial al serbio Novak Djokovic para acabar imponiéndose por 3-6 7-5 6-2 y 6-4.

A pesar de todas las dudas sobresu estado físico, las molestias en la espalda y su bajo nivel de juego enciertos partidos calientes, Nadal sepresentó en la final de Roland Garroshabiendo permanecido en pista menos tiempo que en cualquiera de las edicionesanteriores. En la semifinal ante AndyMurray ya dejó bien a las claras que iba a ir a por todas, mientras queDjokovic experimentaba un preocupante bajón físico en su partido ante Ernests Gulbis.

Nervios y cansancio se hicieronnotar en ambos jugadores pero la capacidad de sufrimiento y de superación deNadal acabaron por imponerse a un intermitente Djokovic.

Pero… no sólo de Rafael Nadal viveel hombre y, si algo ha quedadoclaro en esta edición 2014 de Roland Garros, es que el tenis español goza deuna estupenda salud y el futuro es más que prometedor.

En categoría masculina, David Ferrer alcanzó los cuartos definal, cayendo eliminado ante el propio Nadal en un partido del que esperábamosmucho más. No estuvo a la altura ese día el de Jávea pero sigue codeándose conlos más grandes. Además, FernandoVerdasco y Guillermo García Lópezalcanzaron una meritoria cuarta ronda.

El albaceteño está firmando unaexcelente temporada y su victoria ante uno de los principales favoritos, Stan Wawrinka, da buena muestra deello.

Los veteranos siguen dando guerra y demostrando que les queda cuerda pararato.

Marcel Granollers y Marc López, se plantaron en la final de doblesjugando un excelente tenis, recordándonos a aquella maravillosa pareja que ganóel Torneo de Maestros hace un par deaños. Se les vio más compenetrados que nunca y, sobre todo, divirtiéndose en lapista, disfrutando como niños.

Ante los hermanos Bryan, la mejor pareja del mundo, lo bordaron. A buen seguro quenos darán muchas alegrías.

Y mucho ojo a los que vienendesde abajo pegando fuerte. El mallorquín (quécasualidad) Jaume Munar Clar, asus 17 primaveras, se coló en la final junior sin ceder un solo set. El ruso Rublev le aguó la fiesta y le dejó sinpremio, pero ya le ha mostrado al público de lo que es capaz.

En categoría femenina, nuestraschicas protagonizaron la mejor actuación de los últimos años. Se habla muchodel mal estado del tenis femenino español, bastante huérfano de éxitos desde lostiempos de Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez, pero Carla Suárez y Garbiñe Muguruza handado esta vez un golpe encima de la mesa.

Estuvimos muy cerca de tener unasemifinal española, algo impensable hace unos años. Carla confirmó lo que llevaaños mostrando, una progresión envidiable y un talento fuera de toda duda, yGarbiñe dio la sorpresa eliminando a la nº 1 mundial, Serena Williams y poniendo contra las cuerdas a la, finalmentecampeona, Maria Sharapova. Y no sóloeso, ambas forman un tándem espectacular que logró meterse en semifinales yplantar cara a la mejor pareja del panorama actual, la formada por Su-Wei Hsieh y Shuai Peng.

Silvia Soler y Tita Torróalcanzaron una meritoria tercera ronda y, en categoría junior, la guapísima Paula Badosa logró cuartos de finaldespués de ganar, entre otras, a AliciaTornado Black, tercera máxima favorita al título.

El balance no puede ser máspositivo. Tenemos al rey de la tierra batida, al nº 1 mundial, del que todo elmundo habla; un deportista legendario… sí. Pero, desde aquí, quiero poner migranito de arena para que empecemos a valorar todo lo que los otros y otras están consiguiendo. Mucho, muchísimo mérito elsuyo. Y un futuro… espectacular.

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