Las últimas investigaciones acerca del Coronavirus apuntan a que la enfermedad que ha cobrado la vida de más de 300 personas fue causada por el consumo de un animal. Algunos aseguran que vino de un murciélago, tal como ocurrió en el 2002 con el brote del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS).

No es un secreto que el gigante asiático se ha caracterizado por esos mercados que comercializan Animales tanto de manera legal como ilegal. Serpientes secas, patas de oso y sopas hechas con testículos de tigre son algunos de los platos exóticos que disfrutan locales y turistas.

Ir a China y no disfrutar de algunos de estos “manjares” parece ser sinónimo de no haber estado allí. No solo por un interés gastronómico sino medicinal, puesto a que según la cultura asiática su consumo puede aligerar la carga de Enfermedades como la artritis.

Prohibición temporal debida al Coronavirus

Aunque los conservacionistas están haciendo todo lo que tienen a su mano para que la medida sea permanente, las autoridades han asegurado que la medida se mantendrá mientras perdure la emergencia de salud nacional.

Como antecedentes están los brotes del 2002 en los que presuntamente también fueron a causa del consumo de murciélagos. Por el momento fue olvidado, pero al tiempo después volvió el comercio a su actividad normal.

La Ciencia habla

Estamos entrando en contacto con especies de vida silvestre y sus hábitats con los que no estábamos antes. Por lo tanto, tenemos una serie de nuevas enfermedades vinculadas a nuevos contactos entre virus, bacterias y parásitos humanos y previamente desconocidos", dijo a la BBC, Ben Embarek, del Departamento de Nutrición y Seguridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS [VIDEO]).

Se conoce que el 70% de las enfermedades que padecen los humanos provienen de los animales por lo que la existencia del Coronavirus no resulta extraña.

El Coronavirus no solo detiene el comercio ilegal de animales

China, y en especial, la ciudad de Wuhan, se han convertido en un pueblo fantasma sacado de una película. La prohibición se la han puesto los mismos ciudadanos quienes por temor al contagio no son capaces de salir a la calle.

Para los comerciantes el negocio también ha pasado a un segundo plano, pocos son los que se atreven a abrir sus puertas, aunque si lo hacen tratan de establecer protocolos sanitarios con los que minimizar el aumento del virus.

A nivel de producción industrial, más de lo mismo, este nuevo año chino parece ser el más improductivo en mucho tiempo. "Probablemente la emergencia sanitaria restará entre un 1% y 2% al PIB anual el daño económico del brote ya empieza a notarse", explica David Lafferty, estratega jefe de Natixis IM, una compañía francesa de gestión de activos y fondos de inversión.

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