Aunque pueda parecerincreíble hoy día, se cuentan por cientos los planetas más alládel Sistema Solar que se han descubierto ya. Es más, las técnicasde observación son tan avanzadas que hay hasta ocho de ellos quepodrían albergar agua en estado líquido y tener unas condiciones devida parecidas a las que conocemos aquí en la Tierra.

Ahora, son dosnuevos los planetas que se unen a los candidatos para poder albergarvida similar a la humana. Esto quiere decir que podrían tener aguaen estado líquido, ya que la distancia que tienen hasta su estrellay las condiciones meteorológicas y geofísicas que presentan podríanser similares a las que conocemos.

Es decir, que han detener una estructura rocosa, al igual que sucede con el planetaTierra, y recibir una cantidad de luz suficiente para que el agua nose congele, pero tampoco se evapore. Al parecer, Kepler 438b y Kepler442b podrían tener esta situación, por lo que existen entre un 60%y 70% de que suceda así, aunque aún no hay nada confirmado, dadoque se encuentran a unos 500 años luz de nuestro entorno familiar.

No obstante, pese aque las condiciones podrían ser similares debido a la cantidad deluz que reciben, estos exoplanetas no orbitan en torno a una estrellacomo el Sol. Además, tampoco lo hacen a la misma distancia que laTierra, sino mucho más cerca. ¿A qué se debe este fenómeno? A quegiran en torno a estrellas enanas rojas, más pequeñas, rojizas yfrías, por eso Kepler 438b tarda 35 días en dar la vuelta a su solmientras que Kepler 442b lo hace en 112 días.

Como es obvio, pesea que reciben una gran cantidad de luz debido a su cercanía, lamenor brillantez de su estrella les hacen girar en lo que se conocela zona habitable. Es decir, esa parte de sus sistemas en los que laexistencia de agua líquida es posible.

Ambos planetas sonmás grandes que la Tierra, al igual que todos los descubiertos hastala fecha en zonas habitables y más allá de nuestro sistema solar.Esto sucede con todos los descubiertos hasta la fecha, ya que debidoa los sistemas de medición y observación que se usan, son másfácilmente detectables dada su incidencia en las fluctuaciones deluz que existen al orbitar sus estrellas pertinentes.

No obstante,algo que era pura ciencia ficción hace pocos años, ya es unarealidad. ¿Quién sabe? Tal vez mañana hasta tengamos la capacidadde poder visitarlos. Aun así, de momento nos tendremos que conformarcon hipótesis como las de la película “Interstellar”.

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