Carlos Revuelto, geólogo, ha hecho esta simulación con una herramienta del CEDEX (Centros y Experimentación de Obras Públicas) y la ha presentado en unas jornadas sobre Ingeniería y Medio Ambiente de la Universidad de Zaragoza, en una conferencia titulada “Yesa: recrecimiento, problemática y ¿rotura?”.

Todo esto ocurre al saberse un proyecto que muestra que el pantano de Yesa debería almacenar mucha más agua que actualmente, respaldado por la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) y cuyas obras empezarán próximamente, que provocó manifestaciones ecologistas hace unos días como protesta, además de muchas asociaciones del Alto Ebro y zonas afectadas.

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Revuelto mostró las devastadoras consecuencias de una eventual rotura del pantano con su nuevo tamaño y cómo las aguas sin control anegarían los pueblos navarros y aragoneses de alrededores del río Ebro antes de llegar a Zaragoza, que para empezar, anegaría con 7 metros de altura los barrios del Actur y La Almozara, llegando a 2 metros y medio en lugares más céntricos como la Basílica del Pilar. En los barrios mencionados en primer lugar viven más de 200.000 personas.

Desde Yesa a Zaragoza, el agua tardaría en llegar unas 25 horas, según el estudio, con 16.000 m3 por segundo. Sería muchísimo más devastador que la crecida del Ebro que afectó a Zaragoza en 1961, y que cada año da sustos a los pueblos y ciudades que rodean a este importante río, cuyo caudal aumenta muchísimo cuando hay lluvias torrenciales.

En el examen detallado con el simulador, que para expertos en el tema es normal, pero para no iniciados sería casi de película de catástrofes tipo Terremoto, Revuelto mostraba, por ejemplo, que Sangüesa, próxima a Yesa, y de 5.000 habitantes, sufriría una inundación tal que las aguas llegarían a 24 metros de altura en la zona de su Ayuntamiento.

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Caparroso, Funes y Peralta tendrían 7 metros. Y así sucesivamente, según la altura de los siguientes pueblos. Carcastillo se salvaría al estar en una zona alta. Pero Monzalbarba sería la primera zona de Zaragoza a la que llegarían las aguas desbocadas de esta hipotética rotura de Yesa. Todo ello exigiría evacuar en menos de un día los barrios que vayan a ser anegados.

Revuelto insiste que es sólo un trabajo sobre una teoría, algo necesario para trazar cualquier plan de seguridad en caso de accidentes, pero recuerda, con buen criterio, “que los cálculos no incluyen el efecto del arrastre de materiales por la corriente, los posibles taponamiento y roturas de puentes, el efecto de represa de las zonas de confluencia de afluentes si ocurriera en época de crecidas ni, tampoco, el hecho de que la mera presencia de edificios conlleva en la práctica un estrechamiento de la sección del cauce, circunstancias que contribuirían a elevar la lámina de agua en un itinerario fluvial de más de cien kilómetros que carece de presas”.

Antonio Casas, otro experto en el tema, recuerda que pantanos como Yesa ayudaron a parar riadas como la de 2015, que podrían haber inundado la zona como la que muestra la simulación, pero que ve “inadmisible para la seguridad de los pueblos de la zona” ampliar el pantano, por ser inestable la zona y el suelo del mismo, poco impermeable y con sismicidad.

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En España hay casos que todavía se recuerdan de rotura de pantanos, como el de Tous, del río Júcar, que anegó pueblos como Xàtiva o Algemesí en octubre de 1982, al no poder resistir las lluvias torrenciales que sufrió entonces el Pais Valencià. #Tiempo #Crónica Zaragoza #Sociedad Zaragoza