Tan grande, tan llena… es China. ¡Nada que ver con Europa! Esta gente digna de ser la civilización más antigua del mundo (¡y la más poblada!) ni siquiera saber decir “hola” en inglés ni en la información turística de Shanghái, la que está justamente al lado de la ‘conocida’ Torre Perla Oriental. Pero ni los taxis, ni la policía… una auténtica barbaridad. Hacer turismo por #China es como ser un burro y estar en un garaje. Y por no hablar de las señales, están todas en mandarín, naranjín y "no-entendín". Y no hablamos de español, sino de que nos conformamos con que aparezca algo en inglés, pero ni con esas.

Respecto a la cantidad de gente no hay nada que hablar.

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Los chinos son como imanes y les gusta empujar su cuerpo con el tuyo ¡a propósito! Sí, parece que lo hacen a propósito. No hay ninguna orden a la hora de andar por las calles, esperar a las colas, comprarse algo. Excepto hacer hijos, ahí sí que son ‘maravillosamente’ ordenaditos, ¿verdad?

Vaya cultura más ‘inquieta’. En los metros de allí, aparte de que entran más personas de la capacidad total, existen un tipo de cubitos de basura que sirven para algo diferente con respecto a su utilización por Europa. ¡Sirven para escupir! Claro, claro. La basura no se sabe dónde exactamente la tirarán, pero los escupitajos sí. Y disculpen que les diga, pero esos escupitajos salen con ‘sonidos’ con un volumen alto y sonoro. ¿Cómo no levantar la cabeza y asombrarte de estas tradiciones mientras estás leyendo tu guía china?

Por otra parte, cabe destacar su forma de higienización.

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Si es que esta gente tiene admiración para todo. Pues atención, porque los bebés ¡no llevan pañales! En su lugar, directamente no llevan nada y además se les hace un agujerito en la parte trasera de los pantalones para que en cualquier momento se pueda tener acceso a la ‘salida inmediata’. Muy listos, ¿no?

Y qué decir de su clima, eso parece una sauna con olor a grasa. Imagínense una humedad constantemente insoportable, junto con unos aromas de perros, gatos, ranas y demás crueldades atroces a la brasa. Rico, pero no tanto. ¡Cualquier cosa que ven la cocinan, y encima lo tienes que oler, no tienes ni derechos de respiración! "哦, 孩子!" (Ó, háizi!), o mejor dicho, ¡madre mía!

Pero sin ningún lugar a dudas, el grado máximo se alcanza con su moderno idioma. Cuando pronuncian una palabra de las suyas, parece que se está rompiendo un plato, o algún balón está cayéndose por las escaleras. Está claro que todos y todas sabemos decir el típico "hola" o dar las gracias en #chino. Hasta ahí, todos llegamos.

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Pero para expresar nuestro buenos días, tenemos que decir "zǎo shang hǎo", "duì bùqĭ" para pedir perdón o si no entendemos nada tenemos que decir directamente "Wǒ bù míngbái". Ahora qué, ¿a que no es tan fácil?

Por último, tened cuidado y no os asustéis si veis a menudo personas durmiendo en los coches, autobuses, trenes, bancos o en cualquier lugar inusual, no están muertas. Es que en España tenemos a nuestra ‘siesta’, y ellos tienen a su actividad común que es la ‘siesta en las calles’.

Ahora qué, ¿hay ganas o no hay ganas de vivir estas curiosidades? #Viajes