Al este de #Francia, en la confluencia de los ríos Ródano y Saona, la colorida ciudad de #Lyon nos da la bienvenida. Antigua capital de la Galia durante el Imperio Romano, conocida como la capital de la seda por su floreciente comercio alrededor del siglo XIX, hoy es la tercera ciudad de Francia en cuanto a población. Es además, capital de la gastronomía, con grandes embajadores de la alta cocina lyonesa como el gran chef Paul Bocusse, así como una rica gastronomía popular que se refleja en los restaurantes tradicionales o "bouchons lyonnais". Una ciudad que sorprende al visitante, por su gran calidad de vida, su fascinante historia y arquitectura y su carácter vibrante y dinámico.

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¡Una visita inolvidable!

Al adentrarse en el Vieux Lyon, como se conoce a su centro histórico, el visitante descubre por qué es Patrimonio de la Humanidad desde 1998. Una arquitectura renacentista cuya riqueza está a la altura de ciudades como Florencia y Verona , donde también se pueden encontrar joyas de arquitectura gótica, y el secreto mejor guardado de Lyon, los "traboules", pasadizos que comunican unos edificios con otros, que servían para transportar las mercancías en el Vieux Lyon. Hoy en día, son una visita imprescindible a realizar, abiertos al público durante el día, están señalados en las puertas y existen mapas indicativos. Otro barrio de visita imprescindible es la Croix Rousse, que floreció gracias al comercio de la seda y hoy en día es un barrio lleno de vida y actividades para todos los gustos.

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Y además, para los amantes de la arquitectura moderna, el barrio de Confluence, en la confluencia de los dos ríos, al sur de la ciudad, es un agradable lugar para pasear y descubrir una arquitectura sostenible acorde con el siglo XXI y realizar compras en su moderno centro comercial.

Además de los barrios y los edificios civiles, que merecen una visita por sí solos, la ciudad cuenta además con una rica arquitectura religiosa, como la Catedral de San Juan, en el Vieux Lyon, con sus magníficas vidrieras, la Iglesia de St.Irenée, una de las más antiguas de Francia, y como no, en la colina que custodia la ciudad, la hermosa Basílica de Notre-Dame de Fourvière, cuya blanca fachada se alza majestuosa por encima de los tejados de la ciudad, como protegiéndola. El mejor ejemplo de arquitectura civil es el Hôtel Dieu, un sublime edificio cuya fachada se extiende a lo largo de 375 metros a orillas del Ródano, donde se refleja su espléndida cúpula. Y para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre, la mejor opción es un agradable paseo por el parque de la Tête d'Or, el pulmón de la ciudad, y uno de los más grandes parques de Europa. #Viajes