En Asia no es de mala educación hacer ruidos al comer. Por ejemplo, en China puedes llevarte el plato hasta la boca y con los palitos empujar la comida hacia tu cavidad bucal al tiempo que succionas como una aspiradora. Y nadie te va decir nada. Es más, vas a quedar como un capo total que entiende perfecto cómo se morfa en Asia. Al menos eso dice y defiende mi compañera de Hong-Kong, que también asegura que si no haces ningún ruido pueden pensar que no te gustó la comida. Ella es por mucho la persona más ruidosa para comer que conocí en mi vida. Hasta para tomar un té parece que se le activa una turbina en algún lugar entre los labios y la garganta.

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Y cómo olvidar los siempre presentes eructos, que a veces salen encadenados.

Con Adriane, que es alemán, nos miramos, pero ella ni se percataba. Aprovechando que estaba hablando de las costumbres de Asia, le dije en tono gracioso que en mi país ella comería afuera con los perros porque hacia demasiados ruidos. A continuación y sin dejar de masticar, con la boca abierta de par en par, me preguntó cuáles eran los ruidos que hacía. Me quedé pensando si me estaba tomando el pelo o realmente la costumbre hacía que no pudiera escucharse.

Unos minutos más tarde ella se olvidó y siguió hablando de algo de su país, algo interesante sobre la educación pero que yo no podía atender del todo porque mi cerebro se concentraba en el chasquido que hacía su boca. Cuando aterrizó en mi mejilla izquierda el tercer menjunje de arroz masticado finalmente estalló mi paciencia.

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Le dije con voz rotunda que por favor no me hablara mientras estaba masticando. De golpe ella se quedó en silencio y en clara postura de ofendida. En la casa se escucharon sonidos que antes habían sido tapados por la feroz masticada; ahora la heladera y el reloj volvían a ser los únicos susurros de la noche. Pero ella ni si quiera comía. Me sentí fatal así que le dije: no me hagas caso estoy bromeando. Todos nos reímos, Adriane supo que lo había dicho totalmente en serio. Al instante la casa se volvió a poblar de sonidos, y antes del final de la cena recibí un eructo sopleteado hacia mi nariz. #hacer ruidos al comer #Comer en Asia #Ruidos al comer