1. Ir a los karaoke. Es sorprendente la cantidad de grandes franquicias de karaokes que existen en Japón. En todo el país podes encontrar estos lugares de esparcimiento que sin dudas figuran entre los favoritos de los japoneses. Estos karaokes son distintos a los que se acostumbran en occidente, en Japón se han dado cuenta que a nadie le interesa escuchar lo horrible que canta un desconocido, así que los han construido individuales o para pequeños grupos. Básicamente son habitaciones acustizadas con pantallas y micrófonos. Además de un teléfono para ordenar alguna bebida o comida. Nos dijeron que no se permite tener sexo, aunque la atmósfera es intima y no se ven cámaras de seguridad.

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2. Ir a las onsen o aguas termales. Ningún otro país del mundo supera a Japón en la cantidad de onsen per capita. Existe una larga tradición y mística que se esconde en estos lugares de culto a la relajación y a la adoración de los cuerpos. En Japón se ha extendido la creencia de que los onsen son el motivo por el cual tienen los records de longevidad a nivel mundial.

3. Dulces. Para los japoneses la gastronomía es una forma de la #felicidad. Esto se ve especialmente en las variedades de dulces y snacks que producen. Algunos dulces tradicionales se mantienen desde la época de los samuráis. Y otra gran variedad aparece y desaparece según como reaccionan los gustos en los mercados.

4. Regalos y presentes tamaño miniatura. Apenas llegué a Tokio y vi como se amotinaban los japoneses sobre las tiendas que venden objetos de decoración y peluches me sentí un poco decepcionado por el gusto estético de quienes serían durante los próximos meses mi objeto de estudio.

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Sin embargo poco a poco, al vivir en sus casas fui descubriendo el sentido de su conducta. Religiosamente, al final de todos mis voluntariados siempre presencia la ceremonia del regalo. Si bien durante los trabajos nunca fui felicitado, al llegar el último día pude comprender que los japoneses hablan y son felices regalando.

5. Cuidar los detalles. Nunca se sabe con exactitud cuando un japonés ha terminado un trabajo. Su obsesión por la perfección siempre le hace ver algo que pueden agregar o quitar. En ese lapsus en el que empiezan a corregir detalles se los puede apreciar como personas plenamente felices. Para vivir esto en carne propia vayan a un peluquero japonés y luego me cuentan.

6. Escuchar que hablan bien de su país. Si bien los japoneses son mayormente tímidos y presumen muy poco o nada sobre sus vidas, no dudan ni un segundo en demostrar el orgullo y amor que sienten por su nación. En las reuniones se percibe como están predispuestos y con una entrenada memoria para contar sobre las grandezas de Japón.

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También se muestran con una actitud muy abierta a escuchar elogios sobre su cultura.

7. Modales. Algunos dicen que los modales de los japoneses son solo normas de etiqueta que les enseñan. Pero va mucho más allá, estas formas están plenamente incorporadas en sus personalidades y es algo que les alegra encontrar en los demás. Por eso dicen que lo mejor para un japonés es otro japonés. En el día a día uno puede apreciar como un saludo respetuoso, o un "arigato gozaimasu" entre dos personas desencadenada una serie de reacciones espontaneas. Es muy normal ver a dos personas que se acaban de cruzar y antes de empezar a conversar ya están a las carcajadas. #como hacer feliz un japones #cosas que hacen feliz a un japonés