Mientras nosotros nos aproximamos al otoño y dejamos atrás las vacaciones, en Cabo Verde siguen disfrutando de un verano eterno. Los niños juegan descalzos en la arena, un artista talla una tortuga en una piedra sin importar cuánto tardará en terminar y una mujer transporta un canasto de frutas con total parsimonia, deleitándose con el sonido del mar. Así es la atmósfera en Cabo Verde, archipiélago de África Occidental donde priman los colores, las playas celestes, el ritmo pero, ante todo, la vida tranquila

Cabo Verde: cuando la playa es suficiente

Lo dicen los carteles de las tiendas, los locales a los que preguntas desesperado y hasta los propios europeos que decidieron instalarse en Cabo Verde años atrás: No Stress, las dos palabras que definen el estilo de vida de este archipiélago.

Anuncios
Anuncios

Una filosofía que inunda este paraíso flotante de norte a sur, de este a oeste, de Sal a Santiago, dos de las diez islas principales que componen este archipiélago a menos de tres horas en avión de Canarias, razón de sobra para considerarlo como un posible destino para huir del inminente otoño y, especialmente, del invierno. 

El perfecto umbral, y quizás suficiente, para disfrutar de este exótico archipiélago reside en la isla de Sal, la única con aeropuerto internacional cuyos páramos desérticos preceden a la ciudad de Santa María, al sur de la isla. 

Pulmón de una isla cuyo mayor aporte al colonialismo portugués fueron sus salinas, Santa María es un oasis de casitas de colores pastel que nos recuerdan directamente a Cuba. En sus calles los niños andan descalzos, el aroma a peixe inunda las terrazas y los bubus de colores cuelgan mecidos por los ritmos de la kizoumba, el acordeón de funaná o la nostálgica morna que inmortalizará Cesária Évora.

Anuncios

Entre sus calles se adivina el mar, uno azul e infinito salpicado de barcas de colores. Un bálsamo para unos caboverdianos que, mientras aguardan el futuro que anuncian las grúas y rótulos del hotel Hilton, se reúnen en torno a un Atlántico del que emana el comercio, la vida...el paraíso.

Lo mejor de todo reside en el hecho de que, a diferencia de lo que muchos piensan, estamos en la mejor época para viajar o, al menos, para comprar nuestros vuelos para un invierno mucho más cálido. #CaboVerde