La gente se acerca a mi tierra a pasar las vacaciones, cuando hablamos de #Turismo suele elegir los lugares más típicos: Covadonga y los lagos, cualquiera de las maravillosas playas, el Museo Jurásico, Lastres, Cudillero o Tazones...y los entiendo porque son lugares llenos de encanto e ideales para el turismo. Pero a veces tengo la sensación de que nos olvidamos de sitios que están cerca, que rodean nuestra ciudad, que velan por nosotros sin decir nada, y nunca nos acordamos de estos lugares que tenemos tan cerca. Y de uno de esos lugares voy a hablar hoy. 

Este sitio no aparece en los catálogos de las agencias de viajes, ni en las webs de turismo.

Nunca ha hecho un anuncio ni es la imagen de algún local de moda. Pero si llegamos hasta allí y podemos llegar por un camino que bordea el mar, despertaremos todas esas sensaciones olvidadas que saben a infancia y nos alegrará haberlo encontrado, aunque no sea famoso.

Este lugar es el Cabo san Lorenzo o Parque de la Providencia, en La Providencia, en Gijón. Si por casualidad estáis por aquí solo tenéis que ir hasta el paseo de El Muro, que es ese eterno paseo que bordea la playa, ese lleno de gente, de risas y de colores, ese donde algunos patinan, otros comen helados y las señoras endomingadas caminan cogidas del brazo charlando de sus cosas.

Y entonces, cuando ya estéis ahí, en la zona del final del paseo, empezáis a caminar en dirección a la Providencia, no tiene pérdida, solo hay que subir.

Pasaréis junto a la casa de Rosario Acuña, una mujer adelantada a su tiempo y además masona (su tumba se puede visitar y es una verdadera tumba de la logia masónica), pero antes de eso veremos la escultura de la solidaridad, la estatua de La madre del emigrante, la escultura Nunca más, dedicada a los asturianos fallecidos en los campos de concentración nazis o unos bloques de mármol que dan al lugar un aire de lo más ibizenco.

Y por el camino hay áreas recreativas para descansar y reponer fuerzas, algunas adornadas con esculturas que recuerdan a El castillo de Salas, un barco que se hundió allá por los 80. Esta ruta que nos lleva al parque es La Ruta del Cervigón y también se puede hacer en bici, aunque es un poco dura. Pero si queréis podéis ir en coche, el parking es gratuito y se llega enseguida.

Junto al parque tenemos una capilla muy original donde la gente lleva sus ofrendas: podemos encontrarnos rogativas, cuadernos de estudiante e incluso brazos o piernas de escayola de aquellos que acuden a pedir salud.

Ya en el parque nos encontramos un mirador en forma de barco que es alucinante, asomarse ahí es indescriptible, siempre me deja sin palabras. Por supuesto hay zona infantil para que los "peques" de la casa puedan jugar. Pero yo creo que lo más bonito es perderse por esos caminos que se cruzan, buscar lugares recónditos para hacer un picnic, caminar en busca del viento para volar cometas o hacer un poco de ejercicio en las zonas habilitadas para ello o ,¿por qué no? en todo el parque.

Si necesitáis inspiración, si sentís que vuestro espíritu necesita desconectar y vuestra vista quiere perderse entre azules y verdes sin duda os lo recomiendo. Si estáis en Asturias no dejéis de venir, está cerca, es gratis, bonito, huele a mañanas de paz y a tardes de risas, y quién sabe, quizás nos encontremos por ahí.

Aquí podéis ver algunos ejemplos de Pueblos bonitos y de pueblos abandonados. #turismoAsturias #cabosanlorenzo