Desde Los viajes de Joeliver te proponemos una escapada a Salamanca. Esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, pese a su imagen seria y cultural, esconde multitud de tesoros y enigmas en las fachadas de sus edificios, lo que la convertirá en una gran aventura para nuestros hijos sin defraudar nuestras expectativas. Si ya has estado, la redescubrirás al ritmo de tu pequeño, y si es la primera vez que la visitas, te encontrarás una ciudad monumental que podrás recorrer fácil y cómodamente en familia.

En el anterior artículo ya nos referimos a los preparativos para que el viaje sea todo un éxito. Así que sólo nos queda conocer el destino.

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Salamanca, ¿qué hacer?

Salamanca es una ciudad con mucha vida y fácil de moverse con carro, pues la mayoría de sus monumentos se encuentran en el centro, en una zona peatonal y llana. No puedes perderte su Catedral Nueva y Vieja, la Plaza Mayor, la Universidad, la Casa de las Conchas, … Además, se puede ir en cualquier momento del año, pues ofrece gran diversidad de oferta cultural. Si optas por el verano, las actividades tienen el plus de que son al aire libre. En julio, puedes asistir a un concierto de jazz ¡con tu peque! en los Jardines de Santo Domingo o ver una representación teatralizada en la Cueva de Salamanca (¡ojo! aparecen calaveras y fantasmas).

Planifica la jornada para que, si tu bebé ya no usa el cuco, cada cierto tiempo (3 o 4 horas) pares en un establecimiento, museo, centro comercial, jardín (si el tiempo lo permite)… con sillones/bancos amplios y preferiblemente acolchados, donde pueda estirar su espalda, se relaje y juguetee.

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Tómate un poco de tiempo. Te lo agradecerá.

Si el niño ya es más mayor, qué mejor que incentivar su interés por la cultura de una manera divertida. Juega a descubrir los tesoros esculpidos en las fachadas. Solicita en la Oficina de Turismo los folletos de Salamanca en Detalle. Hay tres: uno, más extenso, con pistas por toda la ciudad; otro de Monsters, para los más valientes; y un tercero, Kids, con figuras para localizar en los edificios más emblemáticos. No te olvides del astronauta de la Catedral y de la rana de la Universidad, cuya leyenda dice que si la ves antes de un examen, apruebas. Si no quieres perder tiempo, los puedes llevar descargados de casa. Los encontrarás en la web oficial de Salamanca.

¿Dónde comer?

La oferta gastronómica de Salamanca es muy amplia, pero en la zona de Van Dyck podrás comer con la tapa de la consumición. Una manera informal para estar con los #Niños. Al estar ligeramente alejada del centro, esta zona también ofrece menús muy económicos o bares con hamburguesas y raciones XXL, que si bien no son lo más saludable, son divertidos por sus dimensiones.

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Por supuesto, el centro ofrece una gran cantidad de restaurantes de distintos precios que también son una buena opción si quieres continuar haciendo turismo por la tarde.

Sin duda alguna, el plato principal es el embutido ibérico, pues sus dehesas alimentan a los famosos cerdos de Guijuelo. Pero también puedes degustar la chanfaina, plato típico elaborado de menudillos de cordero, con arroz y sangre cocida; las patatas meneás y el calderillo, que es un guiso de carne.

Seguro que este viaje ha salido genial y ya estamos pensando en el próximo plan. Por eso, no te puedes perder Los Viajes de Joeliver. Hasta pronto. #Enoturismo #Infancia