Cuando tuve a mi hijo, sabía que mi vida iba a cambiar. Pero lo que tenía claro, es que no quería renunciar a nada de lo que me hiciera sentirme bien. Siempre he pensado que si eres feliz se lo transmites a los demás y ¿qué mejor que a tu bebé? Así que, tendría que adaptar mis aficiones a esa nueva personita que entraba en mi vida, para hacerla partícipe y compartir con ella esos buenos momentos. Todo se disfruta más si es en compañía de tu peque. Nunca he tenido el sentido maternal muy desarrollado, pero desde que soy madre he hecho mío lo de “no sin mi hijo”. Digamos que soy una "madre conversa".

Viajar, trekking, senderismo, deporte... también es posible

Uno de mis mayores hobbies es viajar; otro, hacer trekking, senderismo, disfrutar de la naturaleza.

Sabía que aplazaría por un tiempo esas grandes y locas aventuras vividas cómo hacer cumbre en el Kilimanjaro, dormir en una tienda en medio de la sabana, recorrer el Sahara en 4x4 o en motocicleta, Camboya. Incluso practicar running y participar en carreras 

Soy madre reciente y primeriza, apenas diez meses. Y durante este tiempo (bueno, los primeros cinco meses, si no te volverías loca) he vivido una montaña rusa de sensaciones, pensamientos, emociones, inseguridades, autoconfianza, miedos...  Te haces muchas preguntas: ¿será bueno viajar? ¿es muy pronto para llevarle a la montaña? ¿Y al mar? Y, aunque sabes que no harías nada que perjudicara a tu nene, en este período de inseguridades y desconocimientos, el ver que no estás sola, que hay otras personas que piensan como tú, que lo han llevado a cabo y lo disfrutan y que, además, es bueno y divertido para la familia; nos sirve para afianzarnos en nuestras ideas.

Pero cuidado, siempre con cabeza. Si antes no viajabas o no hacías deporte, ¿por qué hacerlo ahora?

Ni duda cabe, que todo lo descrito no sería posible sin los papás. En mi caso, apoyo incondicional, alma gemela con el que comparto y viajo en esta aventura del día a día (ésta sí que es grande y loca). 

El bagaje de mi peque es extenso. Al mes y medio, viajó a Salamanca; con dos, conoció Cáceres; a los tres, vio el mar por primera vez,... y la gota fría; y ya con cinco meses, dio el gran salto internacional, aterrizó en Berlín. A partir de ahí, los viajes se han ido sucediendo. Es más, a veces tengo la sensación de que es él quién nos incita que nos tomemos unos días de relax. ¡Cómo se nota que el peque no trabaja!

Así que, a todos aquellos padres viajeros que quieran ideas, o aquellos otros que están más indecisos pero que tienen esa inquietud, no os podéis perder los siguientes artículos. En el próximo, os propondré un a sencilla ruta lineal en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, el mayor espacio natural protegido de la Comunidad de Madrid. Os espero en este "diario de una madre conversa". #Niños #Qué hacer en Madrid #Infancia