A pesar de que la isla en sí está llena de riscos y es abrupta, también podemos encontrar zonas bien diferenciadas. Mientras que hacia la zona sur el paisaje suele ser llano y de poca elevación, hacia el norte todo cambia, y la imagen se torna a un terreno hacia lo alto que culmina en unos acantilados donde la tramontana golpea con todo su furor.

Comenzando por el puerto de Mahón, profuso en terrazas, se puede comenzar la ascensión en dirección al centro a través de laberintos de calles que destilan blanco por los cuatro costados y siempre posicionadas en cuesta. La presencia británica en la ciudad durante cerca de 200 años, ha dejado en ella una huella en forma de pequeñas decoraciones en las viviendas locales.

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En la misma boca del puerto de Mahón se encuentra Villacarlos (Es Castells), recuperada por la Corona española en 1782 y desde allí, en dirección a la Albufera des Grau, diferentes campos de cultivo aparecen señalizados por unos muros bajos de piedra, lo que es la "paret seca", piedras encajadas entre ellas a modo de puzzle, característica de la zona donde nos encontramos.

El Parque Natural de la Albufera des Graus es una reserva biológica singular en toda la isla, ajena a la edificación masiva que puede afectar a otras islas de las Baleares. Destaca la Isla de Colom así como otras pequeñas calas sin tanto turismo, caso de Cala Presili o Cala de sa Torreta. Es a poco de aquí donde se alzan los restos del poblado talaiótico, legado de la cultura neolítica de la isla.

Continuando a lo largo del mar encontramos Addaia, una buena zona para los amantes del buceo.

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Es en esta parte de la isla donde la tramontana ya empieza a hacerse más evidente. El cabo de Punta Grossa destaca por su característica pizarra y los acantilados de la mola de Fornells, donde la cueva de Na Pulida, llena de estalactitas y estalagmitas, es otro paraje ideal para el submarinismo. La bahía es más tranquila, con playas como Cala Roja, y el pueblo de Fornells sigue manteniendo su característico paisaje marinero, además de ser un punto gastronómico ineludible en toda Menorca.

Esa gastronomía destaca por sus diferentes quesos, las berenjenas, la perdiz o la caldereta de langosta típica de Fornells, así como la sobrasada o la ginebra, legado de la ocupación inglesa. La industria del calzado es muy importante, a la hora de comprar, al igual que la cerámica o los artículos de piel. #Cultura Baleares #Crónica Baleares #Calidad de vida