Pekín te ofrece la posibilidad de rememorar un pasado impresionante, salpicado de templos, pagodas, monasterios y palacios que hacen a cualquiera trasladarse unos cientos de años atrás en el tiempo. En su interior, la Ciudad Prohibida, acabada en el siglo XV, alberga una gran extensión que en su día sirvió como residencia oficial a un gran número de emperadores. Entre sus palacios se esconden multitud de pinturas y tesoros.

Dos parques sobresalen en la ciudad, el de Jingshan, en lo alto de una colina, y el del Templo del Cielo, uno de los lugares más bonitos de la ciudad, donde los antiguos emperadores ofrecían sacrificios.

La Plaza de Tiannamen, tristemente recordada por los luctuosos sucesos de 1989, está rodeada de los imponentes edificios del aparato gubernamental y en cuyo centro se alza el lugar donde se expone el cuerpo de Mao, un icono dentro de la cultura china.

Fuera de Pekín, la Gran Muralla es visita imprescindible, recorriendo al norte más de 700 kilómetros de zona escarpada. Muy cerca de Pekín se hallan los tramos de Badaling y Mutianyu. A unos 50 kilómetros se localiza el cementerio de la dinastía Ming, lleno de esculturas y lápidas de diversos tamaños. El Palacio de Verano, del siglo XVIII, es un lugar ideal para perderse entre su maraña de jardines, laberintos, templos y el lago Kunming.

A la hora de moverse, lo ideal es usar el metro, ya que Pekín es una ciudad donde el tráfico es agobiante, formándose grandes atascos a cualquier hora del día.

El metro es bastante sencillo de utilizar y muy recomendable para no extraviarte. Otra opción es alquilar una bicicleta o moverse a través de los taxi triciclos.

La comida china está considerada una de las mejores del planeta, protagonizada por el arroz y las verduras, todo ello regado con especias como el jengibre o el cilantro y comida con palillos. El plato referente es el pato laqueado, con tortitas y salsa agridulce, aunque se puede degustar comida típica de otras regiones. 

Para buscar todo tipo de souvenirs y recuerdos lo mejor es dejarse caer por Friendship Store, aunque las principales calles peatonales están repletas de todo tipo de tiendas, donde es sencillo regatear con los precios de la mayoría de los productos. La zona de Sanlitun, muy frecuentada por los turistas, se ha ido convirtiendo en una zona de ocio, donde se puede tomar una cerveza o emular a cualquier cantante en algún karaoke. #Arte #Calidad de vida