El país presenta en su interior un tremendo paraje montañoso dentro del cual se hallan varios parques naturales, un gran territorio de un color verde y repleto de lagos y glaciares. Es aquí, al norte de Calgary, donde se incluyen los parques de Banff, Kootenay, Jasper y Yoho, en un terreno prácticamente deshabitado por el hombre. En este lugar la ley la impone las Cordillera de las Montañas Rocosas, un lugar inhóspito para el ser humano y que representa uno de las metas turísticas más interesantes para todos aquellos que gusten de naturaleza y senderismo.

El Parque Nacional de Banff tiene como centro la pequeña localidad de Banff Town, lugar lleno de hoteles y balnearios de distintas categorías, cuya vista general se consigue desde lo alto del Monte Sulphur.

Siguiendo hacia el norte, Lake Loouise, cuyo nombre coincide con el de una de las hijas de la Reina Victoria, lugar ideal para el senderismo entre sus bosques o paseos en canoa durante los meses estivales, mientras que los amantes de los deportes alpinos encuentran aquí en invierno su hábitat natural. Aquí también puedes llegar a ver con un poco de suerte ciervos, alces, lobos y osos (negros o grizzlies).

A pocos kilómetros se localiza el Parque Nacional Kootenay, bautizado así por la tribu india que habitaba aquí originalmente, los kutenai. A lo largo del río Vermillion se alzan el monte Wardle y el desfiladero de Marble Canyon. Esta reserva natural presenta un clima más apacible que los demás y es posible atisbar coyotes, alces o ciervos. 

El Parque Nacional de Yoho es la cuna de los indios creek y presenta una extensión menor.

Visita obligada son las Cataratas Takakkaw, de unos 400 metros de altitud, la cual se puede incluso escalar en los meses gélidos cuando está congelada. Otra catarata cercana que destaca por su belleza es la de Twin Falls, mientras que el Lago O´Hara está rodeado de bosques y glaciares atravesados por diferentes rutas. Aquí y en toda la zona de las Rocosas permanecen varias tribus indias, de las que te puedes llevar como recuerdo alguna pieza de artesanía o admirar algunos de sus bailes más tradicionales.

El Parque Nacional Jasper es de mayor extensión, accediendo a él a través de Icefield Parkway, una ruta que atraviesa una zona repleta de glaciares. Lo más llamativo es el Lago Maligne, a poca distancia de Jasper, donde un paseo en barco permite admirar los bosques y montañas que lo flanquean. También se puede contemplar el deshielo del glaciar Athabasca, cayendo en forma de cascada por unos escalones esculpidos en la roca. Ráfting y descensos en kayak son los deportes ideales en esta zona. #Calidad de vida