La antigua Leningrado es una ciudad llena de luz, de historia, de romanticismo y, sobre todo, de vida. A pesar de estar algo peor conservada que Moscú y de la falta de iluminación nocturna de la mayoría de sus monumentos, San Petersburgo, Patrimonio de la Humanidad desde 1990, está dispuesta a recuperar su antiguo esplendor imperial, algo que con seguridad no le resultará difícil.

Una visita al interior de la Fortaleza de Pedro y Pablo, lugar de enterramiento de los zares, te dará una buena idea de lo que puede dar de sí esta ciudad. Pero la verdadera San Petersburgo, la de los edificios señoriales, museos y los teatros se encuentra justo al otro lado del río Neva.

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Aquí están el Museo Hermitage, una de las pinacotecas más importantes del mundo, la Iglesia de San Isaac, con su cúpula dorada y sus columnas monolíticas de 17 metros de altura y la Perspectiva Nevski.

El Museo Hermitage se aloja en el antiguo Palacio de Invierno de Catalina II y justifica por sí solo una visita a San Petersburgo. El recorrido dependerá de la prisa que tengas y en él encontrarás más de tres millones de obras de arte y piezas de todas las épocas y estilos. No dejes de visitar la sala de Matisse, una de las más completas del mundo, y algunas obras de Leonardo y Rafael entre otros.

San Petersburgo es como Venecia, una ciudad ligada al mar. Desde que Pedro el Grande la creó en el siglo XVIII, ha vivido con la vista puesta en el Báltico. No en vano, sus 20 canales, sus 300 puentes y malecones son parte de su diseño urbano.

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La ciudad está compuesta por 42 islas, todas ellas unidas entre sí y con el continente por puentes. No te pierdas el puente móvil de Pedro el Grande o, si prefieres ver la ciudad desde el río, móntate en uno de los barcos que recorren el Neva.

El diseño de la ciudad es moderno, las calles están divididas en perspectivas y líneas. La más importante de las primeras es la Perspectiva Nevski, el centro comercial de la ciudad. A ambos lados se abre el centro de la ciudad y los principales atractivos turísticos sin apenas distancia entre ellos, por lo que se pueden visitar a pie. La mayoría de las tiendas se encuentran a lo largo de la Perspectiva Nevski, donde podrás hallar desde las célebres matriochkas, hasta vodka, pasando por flores o gorros de piel.

Dostoievski recreó en San Petersburgo algunas de sus obras. Si quieres seguir los pasos del protagonista de Crimen y castigo, recorre las calles que separan el Almirantazgo de la Plaza del Heno. También puedes ver las casas que el escritor habitó, aparte de su tumba #Calidad de vida #Rusia