Florencia: entre los siglos XIV y XVI alcanzó su máximo esplendor, cuando los mejores artistas del momento llenaron la ciudad de innumerables obras de #Arte. Decide de antemano los sitios que deseas visitar, teniendo en cuenta tu tiempo. Como lugares más famosos para recorrer a pie, puedes empezar primero por la Catedral, en la Piazza del Duomo, seguido de una visita por la Galería de los Uffizi. Admira luego la iglesia de Orsanmichele antes de asomarte al río Arno desde su Ponte Vecchio. Otro día dedícalo a Fra Angelico y Masaccio, visitando San Marco y Santa María del Carmine, y sal del centro para visualizarla desde algunos de los miradores del Oltarno.

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Florencia fue el paraíso de Dante y, de su mano, podemos conocer una Florencia más primitiva, más románica. Otro guía de importancia es Miguel Ángel, pudiendo visitar sus primeros trabajos en la Casa Buonarroti, su David en la Galería de la Academia o su tumba en Santa Croce. Destacan sus famosas farmacias renacentistas, sus cafés en torno a la Piaza della Republica o los puestos de artesanos que trabajan la plata y restauran muebles en la zona de San Frediano.

Heidelberg: el conjunto que se divisa desde la colina norte del Neckar de esta ciudad alemana no puede ser más expresivo, con su castillo dominando todo el casco histórico y , como fondo, los bosques que cubren la colina Konigstuhl. Durante el día se va creando un efecto luminoso debido al cambio del color rojizo de los tejados.

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Los principales edificios están en torno a la Markplatz y la principal calle, la Hauptstrasse. En esta misma calle se concentran las mejores tabernas de la ciudad, donde disfrutar del ambiente más genuino de Heidelberg, ciudad universitaria por excelencia. Al castillo se puede llegar en funicular, pero también se puede acceder a pie y recorrer su perímetro, uno de los lugares más admirados por los escritores románticos. Otras ideas son pasear en barco por el Valle del Neckar o visitar el Jardín Botánico.

Estrasburgo: cruce de caminos histórico, se ha beneficiado de esa condición durante siglos, siendo una ciudad cosmopolita, limpia y encantadora. El casco antiguo está perfectamente conservado, siendo casi todo peatonal y formando una isla abrazada por dos ramales del río Ill. Su centro sigue siendo la catedral, con su reloj astronómico, y sus casas medievales con entramados de madera, con pequeños talleres de curtidores. La ciudad cuenta con numerosos museos en el Palacio de Rohan u otros como el de Arte Contemporáneo o el Histórico.

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A solo 5 minutos de la ciudad, los bosques del Rhin te ofrecen kilómetros para pasear a pie o planear una ruta a caballo o en bicicleta.

Gante: esta pequeña ciudad belga se deja visitar sin prisas y sin colas, haciendo mil paradas en sus terrazas y cervecerías, repletas de de ese carácter juerguista y bonachón de que hacen gala los lugareños. El punto de partida es la catedral de Saint Bavon, siguiendo por el puente de Saint Michel, donde disfrutarás de una vista de las tres torres principales de la ciudad. También es interesante el Castillo de los Condes, con una colección de instrumentos de tortura, para terminar con un paseo por los barrios de Graslei y Korenlei, con sus fachadas de diferentes estilos. Su centro peatonal hacen de Gante una ciudad ideal para las compras o para tomar unas cervezas mientras escuchas música en directo. #Unión Europea #Calidad de vida