El miedo es sin duda un sentimiento que está presente en el día a día de todo ser humano. Por norma general suele ser algo desagradable, aunque si se trata de un miedo planificado (un túnel del terror) puede hasta convertirse en una situación incluso divertida. Ahora bien, ¿hasta qué punto está preparado el ser humano para soportar lo que en un principio es un espectáculo? La respuesta la tienen aquellos que, alardeando de su valentía, se han adentrado en las entrañas de la casa del terror más extrema del mundo entero, su nombre, McKamey Manor.

En la ciudad de San Diego, en California,  aparte de playas y mozas exuberantes en bikini, también encontramos una “atracción” destinada única y exclusivamente a los más osados.

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McKamey Manor, es sin duda alguna la casa del terror donde todo, y cuando digo todo es todo, está permitido. Golpes, baños en fluidos no muy agradables, torturas que van desde mantenerte encerrado en un frigorífico hasta que un “actor” te obligue a comer huevos podridos.

El recorrido dura de dos a cuatro horas, aunque la dirección del espectáculo asegura que, “muy pocas personas han conseguido llegar hasta el final del recorrido”. A pesar de ello, si alguien quiere abandonar no es tan sencillo como pulsar un botón para que vengan a sacarte, para que eso suceda, has de estar al borde de un ataque de pánico. Durante todo el trayecto, los visitantes son vigilados con unos monitores que controlan el ritmo cardiaco, solo cuando la situación es realmente extrema, se procede a evacuar a los afectados.

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La entrada se realiza en grupos muy pequeños, de dos a cuatro personas y se debe realizar reserva a través de su página web por lo menos con un año de antelación. Hubo una temporada, en la que aquellos que superaran con éxito todo el recorrido, se les devolvería el importe íntegro del boleto de avión, la estancia y el pase del espectáculo, nadie lo consiguió.

Hay quien considera que lo que se vive en el interior de esa casa del terror no es miedo, sino humillación y mucho dolor, tanto físico o psíquico. A continuación, podéis visualizar un pequeño fragmento de vídeo donde se muestran las atrocidades que viven las victimas que “con chulería”, aceptan firmar el contrato.

 

El único requisito para asistir al show, es tener como mínimo 21 años de edad y no padecer dolencia alguna del corazón. En mi interior, una vocecita me dice…”Quiero asistir, y comprobar de primera mano lo que se vive ahí dentro”. Quién sabe, quizá algún día. #Estados Unidos #Misterio