El túmulo de Newgrange, situado en el Boyne River Valley (condando irlandés de Meath), es uno de los conjuntos megalíticos más importantes de toda Europa. Se construyó muchos siglos antes que las Pirámides de Egipto.

Sus muros externos están compuestos de cuarcita. El panteón y los menhires que lo rodean están decorados con espirales, círculos y misteriosos trazos en zigzag. ¿Se trataba solo de una tumba? 

En realidad, en Newgrange nunca se ha encontrado ningún resto humano que permita concluir que los fines de la construcción del conjunto megalítico atendiesen a razones funerarias; por tanto, la idea de que fuera un lugar de enterramiento de algún personaje de relevancia en la jerarquía celta no es viable.

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Según estudiosos, el túmulo de Newgrange fue un observatorio astronómico, cuya importancia sería similar a Stonehenge, donde también se realizaría ese tallado y  transporte desde distancias lejanas de grandes moles de piedra.  La entrada que posee el túmulo de Newgrange para acceder al interior del conjunto está orientado hacia posiciones solares, provocando que en el solsticio de invierno, el día más corto del año, los rayos solares se canalizan por la apertura, iluminando los pasillos hasta el salón central del monumento, donde se encuentra una espiral que es alumbrada por la la luz solar durante 17 minutos exactos. Esta circunstancia posibilita la teoría de que se tratara de un templo solar.

El túmulo se encuentra a orillas del río Boyne, que era de especial interés para los antiguos irlandeses, ya que era considerado como un lugar sagrado.

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El río, con el paso del tiempo, ha sido punto donde se han localizado grandes mitos ancestrales a causa de la obsesión de los antepasados por situarse en el valle del Boyne y no en otro lugar. Martin Brennan en su ensayo La visión del valle del Boyne sostiene que Newgrange fue ni más ni menos que el calendario más antiguo que existe, basándose en los signos inteligibles que existen a lo largo de las orillas del río, argumentando que éstos son representaciones astronómicas y cosmológicas. Apunta que esas espirales que abundan en el recinto megalítico reflejan el dibujo de galaxias, que ya serían conocidas en aquella época remota. 

El hombre actual todavía se pregunta el porqué de la utilización de estas obras titánicas donde se necesitaba gran cantidad de recursos, tanto económicos como humanos, además de una organización bien planificada. Pero también se plantea si el hombre antiguo, como el que levantó Newgrange, poseía unos conocimientos que bien podían estar a la altura de los que el ser humano actualmente tiene. #Arqueología #Historia antigua #Misterio