Decía mi abuela que somos lo que comemos, y tenía razón. Se le olvidó mencionar, eso sí, que somos también lo que bebemos, para qué disimular. Comenzar las primeras líneas sirviéndose del refranero español y la gastronomía no es casualidad. He aquí la cuestión: si tuviesen que elegir entre uno de los más típicos y cautivadores países de Europa, la bella Italia, y el más tentador además de desmesurado imperio de E.E.U.U. para vivir una temporada, ¿cuál sería su respuesta? Esperen, les echaré una mano.

Comenzaremos por el principio, es decir, por el café. No lo busquen, los "yankees" no saben qué es. Me refiero al café expresso, al capuccino, al cortado.

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Ellos tienen eso que llaman "American coffee", té con sabor a café si prefieren una traducción sincera. Debe ser por esa razón, la falta de cafeína, por la cual se producen menos accidentes de tráfico en el país de las hamburguesas que en Italia, la conducción es moderada, con 100 km/h la velocidad límite en autopistas.

Si cambiamos el coche por el sofá tampoco se descontenta al estadounidense, y no es un decir, la CIA publicó las cifras: más de un 30% de la población de E.E.U.U. padece de #Obesidad mientras que en el "Bel Paese" sólo un 15% de ella tiene esta enfermedad. Pueden seguir abusando de la pizza sin desvelo, supongo. Aunque, como dirían ellos, "put oneself in else's shoes" y pasen 9 meses de duro invierno. Y duro es ser optimista cuando con los mandos a distancia de los coches puedes encender la calefacción de los mismos.

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Las terrazas, cafés y "gelaterie" italianas son la envidia de cualquier americano.

No persigan el Sol de la Toscana una vez cruzado el charco, ni se vuelvan locos porque no haya ni un resquicio de alguna antigua catedral, la elección de los romanos fue más bien mediterránea. Aún así, los parques naturales americanos no dejan indiferente a nadie: para recorrer en coche el parque nacional del Gran Cañón de punta a punta, por poner un ejemplo, se necesitan 5 horas. Lo que se tarda en ir de Roma a Venecia, mamma mia!

Sea cual sea su elección, no olviden llevar una cafetera italiana o apretarse bien el cinturón. Juzguen ustedes, pues como también diría Conchita: "a buen entendedor, pocas palabras bastan". #Cocina #Calidad de vida