''Mi habitación es un avión'', afirma el joven Ben Schlappig, que con 25 años ha dado la vuelta al mundo más de dieciséis veces y sin tener que dejarse una fortuna; y es que el neoyorquino realiza sus viajes de manera gratuita o a un coste irrisorio. En un año, este enamorado de la aviación vuela una media de 400.000 millas (unos 644.000 kilómetros) en primera clase. Gracias a su blog, One mile at a time, donde además de dar a conocer su historia también da consejos a los internautas que deseen hacer lo mismo, este viajero empedernido no ha tardado en saltar a la fama por burlar a las aerolíneas con sus ingeniosos métodos.

La pasión de Ben por los aeropuertos y los aviones nació cuando era pequeño, en sus constantes viajes de ida y vuelta de Estados Unidos a Alemania, país de donde proviene su familia.

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Con catorce años recibió por correo un folleto de la compañía aérea United con una suculenta promoción: ofrecían 5.000 millas extra por cada trayecto volado, hasta un máximo de 50.000. A pesar de que por aquel entonces Schlappig desconociera las ventajas de las tarjetas de millas y otras promociones para viajeros, no tardó en convertirse en un experto: su interés le llevó a descubrir FlyerTalk, un foro que le cambió la vida. Se trata de un espacio en el que sus más de 600.000 usuarios discuten y comparten información para sacar partido a las promociones de las compañías aéreas para viajar gratis o por muy poco dinero. Con catorce años y con la aprobación de sus padres Ben consiguió pasar el verano viajando por todo el país; cuanto más viajaba más recompensas obtenía, lo que le permitió acceder a vuelos en primera clase a Europa muy rápidamente.

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Desde aquel verano ya ha acumulado más de cuatro millones de millas en viajes, ha visitado más de cincuenta países en seis continentes y ha pasado miles de noches en hoteles de lujo.

Pero ¿cómo lo consiguió? Siguiendo los consejos del foro, Schlappig abrió una docena de cuentas corrientes para poder disfrutar de las promociones que los bancos tenían con las aerolíneas. Gracias a ello, acumulaba puntos por reservas que no le suponían ningún gasto. Escogió United como su compañía de referencia y voló tanto como pudo: en ocasiones ni siquiera se marchaba del aeropuerto, sino que conectaba cada vuelo y acumulaba millas gracias a los programas de puntos de las compañías. También aprendió a sacar partido de los errores de los algoritmos de la venta de billetes en línea, se hizo un experto en rastrear fallos en los sistemas y estudió a fondo las condiciones de los programas de beneficios, como las de los programas de compensación al cliente insatisfecho, o incluso recuperando objetos perdidos: descubrió que United pagaba de 200 a 400 dólares por cada objeto recuperado, así que inspeccionó cada avión en el que viajó a la caza de todo aquello que los pasajeros habían olvidado.

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Estas prácticas le llevaron a acumular 10.000 dólares —poco más de 9.000 euros—. A pesar de que United cerrase todas las cuentas de Ben para impedir que volviera a viajar con la compañía, Schlappig no tardó en afianzarse en otras aerolíneas cuyas promociones le permitieron seguir con su viaje infinito.

En 2011, Ben se graduó en Marketing por la Universidad de Florida. Junto a su pareja, Alex Pourazari, montó la consultora ‘‘PointsPros’’, cuya finalidad era ayudar a construir itinerarios a partir de las millas acumuladas. El estrés y la gran cantidad de demanda que tenía la compañía acabaron pasándole factura, dio por zanjada su relación y decidió dedicarse a sobrevolar el mundo a jornada completa. Desde abril de 2014, Schlappig no ha parado de volar. Ya no tiene casa, sino que se aloja en hoteles de lujo e incluso llega a pasar varios días dentro de los aeropuertos. Afirma que trabaja 16 horas al día, durante dos o tres horas hace turismo y el resto del tiempo duerme. Gracias a la publicidad en su blog y al dinero que genera a través de su consultora, fuentes cercanas a Schlappig afirman que se ha convertido en millonario. #Internet #Emprendedores #Empresas