Parece que el negocio que hay detrás de todo el mundo virtual de las Influencers podría estar llegando a su fin, en menos tiempo de lo que se pensaba, a causa de los cambios constantes en las leyes que protegen a esta profesión. Y, así, nos enteramos de que el organismo que se encarga de regular la publicidad, en los Estados Unidos, ha tomado la decisión de echar mano en el mundo de los posts patrocinados.

Pero, realmente, ¿qué es un/una influencer?

Es una persona que posee un carisma especial, un gusto personal único o un estilo propio, de manera que es capaz de mover (véase, influenciar) en los demás, para que se hagan clientes de un determinado producto o servicio.

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Es cierto que los conocidos como líderes de opinión siempre han existido; pero, gracias a las Redes Sociales, su presencia y poder ha crecido hasta hacrse planetario y mover millones de euros, cada año. Incluso, desde la aparición de #instagram, algunos solamente hacen posts publicitarios (o recibiendo dinero a cambio de publicitar un producto, o recibiendo prendas completamente gratis de marcas de ropa elitistas). Así, nos encontramos que lo que parece que es una recomendación personal, en realidad, es una campaña de publicidad, pura y dura, aunque de una manera encubierta. Pues bien, la Federal Trade Comission (FTC) de Estados Unidos, ha decidido que los blogueros -sean expertos en moda o en belleza- deben marcar, de manera evidente, de que estamos ante un post que ha sido promocionado.

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Así, deben usar uno de estos hashtags: #ad, #sponsored o #advertisement. Otros países que han decidido cambiar sus normas, han sido: Reino Unido, Australia o Canadá.

En Australia, por ejemplo, desde el 1 de marzo del 2017, las prácticas publicitarias en redes sociales, que se consideren realizadas bajo mala praxis, pueden acabar en multas de hasta 220.000 doláres, por no respetar la ética de la publicidad. Para hacernos una idea, Chiara Ferragni, la it-girl más importante en las redes sociales, con casi nueve millones de seguidores, cobra la friolera de entre 5.000 y 25.000 doláres por subir una fotografía de un producto, en su perfil de Instagram. En España, #dulceida habría llegado a facturar más de 1.000 doláres por post, durante su viaje patrocinado al festival de #Coachella. Y, no hay que olvidarse que suelen hacerse packs especiales con su pareja y círculo de amigos-instagrammers.

¿Qué piensas sobre lo que cobra un instagrammer?